Gobierno de Chile

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Transporte

Un Transporte Público Digno Y EFICAZ

Sin duda el mayor desafío que enfrentará nuestro Gobierno en materia de transportes será solucionar los problemas de calidad de servicio y de financiamiento del transporte público de Santiago, dado que el Transantiago ha significado un deterioro dramático en la calidad de vida de los santiaguinos y un desangramiento en términos financieros.

El Transantiago es aún inestable y no logra operar con el nivel de servicio adecuado. Los errores de diseño y puesta en marcha han significado pérdidas por más de US$1.500 millones desde principios del año 2007, las que han debido ser financiadas con los impuestos de todos los chilenos. Peor aún, la incapacidad del Gobierno por resolver el mal diseño y la equivocada implementación del Transantiago le van a significar al país una pérdida de recursos que superará los US$4.500 millones desde que se inició el sistema hasta mediados de la próxima década.

El transporte público de las principales ciudades del país también ha experimentado niveles crecientes de deterioro. En ellas ha aumentado la congestión, los tiempos de viajes y la inseguridad. En consecuencia, también será necesario enfrentar los problemas del transporte público en Valparaíso-Viña del Mar, Concepción-Talcahuano, Antofagasta, entre otras ciudades.

Existen, por otro lado, graves problemas de descoordinación y delimitación de responsabilidades entre los distintos estamentos del Estado responsables del transporte, lo que da lugar a una distribución deficiente y desequilibrada de las inversiones y a una enorme lentitud en la respuesta a los problemas. Esta realidad se puede observar en la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE), que ha tenido graves pérdidas desde su creación en 1991 a pesar de que por ley está obligada a financiar su operación. Los proyectos de inversión han sido mal diseñados, mal evaluados y pobremente ejecutados. A partir del año 2003, EFE ha invertido más de US$1.200 millones, no obstante lo cual los pasajeros han disminuido y el déficit se ha multiplicado por cinco.

Las distorsiones e incentivos inadecuados que introduce la tributación asociada al sector trasporte generan un problema adicional al no permitirles a las distintas modalidades de transporte competir en igualdad de condiciones. En algunos casos los impuestos que se cancelan no están relacionados con las externalidades generadas, como congestión, contaminación, etc. En otros, como el transporte ferroviario de pasajeros, hay un fuerte subsidio. En suma, es necesario hacer una revisión de las políticas de impuestos y subsidios para un adecuado sistema de transporte nacional.

Nuestra meta es otorgar a los chilenos un sistema de transporte público que mejore la calidad de vida de los usuarios y que sea eficaz para resolver las necesidades derivadas del progreso. El programa en este sector contempla cuatro ejes.

  • El primero busca que el Transantiago mejore la calidad de su servicio disminuyendo los tiempos de espera y de viaje, ofreciendo mayores y mejores alternativas a los usuarios de la locomoción colectiva.Para conseguir los objetivos anteriores se adoptarán las siguientes acciones:Agilizaremos la construcción de corredores segregados o preferenciales para que aumente la velocidad de circulación de los buses y se reduzcan los tiempos de espera y de viaje. Además, se construirán zonas pagas adecuadas, lo que permitirá reducir la evasión y disminuir los tiempos de ingreso y egreso de pasajeros a los buses.
    Se perfeccionarán los incentivos para mejorar la malla de recorridos, disminuir los trasbordos y obtener una mejor atención al cliente. Asimismo, se dispondrá de un sistema de gestión de flota de alto estándar que permita ofrecer a los usuarios horarios y rutas conocidas y estables en toda la ciudad.

    En aquellas zonas donde haya demanda suficiente, y previa evaluación de proyectos, se construirán las líneas de Metro que sean socialmente rentables. Se creará un sistema de información efectivo a los usuarios sobre el funcionamiento del sistema de transporte público.

    Se perfeccionará la institucionalidad del Ministerio de Transporte para que en el futuro no se vuelva a repetir un desastre como el Transantiago. Para ello deberán encargarse estudios a entes independientes y calificados, se establecerán mecanismos de fijación de tarifas objetivas y eficientes y se eliminará, para el año 2014, el enorme subsidio transitorio que todos los chilenos hemos estado financiando con nuestros impuestos. Se mantendrá, sin embargo, el subsidio permanente a la tarifa de los estudiantes.

  • El segundo eje tiene relación con el transporte interurbano. Para su desarrollo se contempla eliminar las barreras que reducen la competencia entre el transporte ferroviario, carretero, aéreo y de cabotaje marítimo, tanto de carga como de pasajeros.
  • El tercer eje se refiere al transporte marítimo, el que se impulsará con decisión a través de la política de concesiones portuarias. Con ella se buscará aumentar la inversión y mejorar la eficiencia de los puertos, elementos fundamentales para la competitividad de una economía integrada al mundo como la nuestra.
  • El cuarto eje se vincula a la institucionalidad del sector y a la política tributaria relacionada con él. En lo institucional se va a delimitar claramente el rol de definición de políticas con el rol ejecutivo del Ministerio de Transportes. Éste tendrá también mecanismos de contrapesos para que las modernizaciones del sistema de transporte público sean evaluadas por entes independientes de reconocido prestigio. Asimismo, ya sea a través de una autoridad metropolitana de transporte o de otro servicio dependiente del Ministerio, se definirán las facultades que hoy residen en ministerios sectoriales y que son fundamentales para una buena operación del sistema de transporte público.