Macroeconomía
Conducción macroeconómica
Nuestra meta es revertir esta situación y volverle a dar a la economía chilena el impulso necesario para crecer a tasas elevadas, de manera sostenida y sustentable. La meta es alcanzar el desarrollo en forma definitiva el año 2018, cuando el país celebra efectivamente sus 200 años de independencia. Nuestro compromiso es lograr una tasa de crecimiento promedio en el período del 6%, para que así aumenten las oportunidades de trabajo y los ingresos de todas las familias chilenas.
Para ello nuestro programa macro económico contempla aumentar la inversión en aproximadamente 5 puntos porcentuales del PIB, desde el 23% del PIB en el presente año a 28% el 2014. Eliminaremos las trabas burocráticas que hoy dificultan la creación de empresas y promoveremos la competencia, incentivando la innovación, el emprendimiento, la creatividad y la eficiencia.
En materia impositiva mantendremos la carga tributaria global, pues consideramos que el tamaño actual del Estado es el adecuado para satisfacer las demandas de bienes públicos de nuestra sociedad. Sin embargo, debemos fomentar la inversión y el ahorro, ante lo cual el sistema tributario tiene una gran capacidad, que se incrementará al realizársele los correspondientes perfeccionamientos. Mantendremos en 0,6% la tasa de Impuesto de Timbres y Estampillas. Para estimular la inversión y la capitalización de las micro, pequeñas y medianas empresas, vamos a ampliar el sistema vigente en el artículo 14 bis de la Ley de la Renta, que permite a estas empresas ser gravadas sólo sobre la base de las utilidades retiradas, fomentando así la reinversión. Extenderemos en plenitud este mecanismo para empresas que vendan hasta 25.000 UF al año y de manera gradual para aquellas que vendan hasta 100.000 UF al año. Además, se introducirá hasta el año 2012 un sistema de depreciación acelerada que estimule la inversión en todas las esferas productivas del país.
Para alcanzar el crecimiento del 6% también es necesario aumentar la participación laboral y mejorar la calificación de nuestra fuerza de trabajo. No puede ser que hoy aproximadamente un millón de personas que debieran participar en el mercado laboral continúen siendo excluidas por las restricciones que la legislación y la carencia de políticas adecuadas originan. Asimismo, nos proponemos corregir las limitaciones que hoy día dificultan las oportunidades de trabajo, especialmente de los jóvenes y las mujeres.
Un tercer eje para alcanzar el crecimiento de nuestra economía es aumentar la productividad. Ella se ha visto deteriorada significativamente en los últimos años como se aprecia en el cuadro Nº3.
Nos proponemos cambiar esta situación para que en el período 2010-2014 la productividad total de factores pase desde el -0,5% actual, hasta un nivel de 1,5% el año 2014. Esto se alcanzará gracias a un conjunto de políticas reseñadas en este programa, entre las cuales destacamos la modernización del Estado, una mejor calidad de las políticas públicas y mayor eficiencia en el uso de los recursos públicos, los cambios de gestión en las empresas públicas, la mayor descentralización, el mejoramiento en la calidad y cobertura de la educación, mayores recursos a la capacitación, el fomento a la innovación científica y tecnológica y el cultivo de un ambiente favorable al emprendimiento.

Para ser exitosas, las políticas que buscan aumentar la inversión, el empleo y la productividad requieren observar una especial preocupación por el equilibrio macroeconómico. Al respecto, el Programa de Gobierno contempla un irrestricto respaldo al objetivo del Banco Central de velar por el control de la inflación y la estabilidad financiera del país. Seremos especialmente respetuosos de la autonomía que la Constitución de la República consagra al instituto emisor.
En materia de política fiscal se mantendrá la regla del balance estructural y existirá prudencia en el aumento del gasto público. Cabe señalar que durante los últimos años el gasto del Gobierno Central ha experimentado un fuerte crecimiento de aproximadamente 12 mil millones de dólares, lo cual representa un aumento promedio de 9,7% real anual, lo que en definitiva no es sustentable en el tiempo.
El escenario económico post crisis aconseja que, para mantener el equilibrio macroeconómico y continuar con una inflación controlada, el gasto público debe crecer moderadamente en el futuro. Así, se proyecta un incremento promedio en torno al 4 a 5% real en el período 2010-2013. Los ingresos fiscales para financiarlo provendrán del aumento de recursos generados por el mayor crecimiento económico, la mayor eficiencia del aparato público, la reducción de la evasión tributaria y los perfeccionamientos tributarios destinados a gravar actividades que generan externalidades negativas en la sociedad. De esta forma, el déficit fiscal efectivo de aproximadamente 4% del PIB que el país tendrá en el presente año será reducido en forma gradual.
Se continuará con la libertad cambiaria, poniendo especial atención a la virtuosa combinación de políticas que posibiliten un tipo de cambio real que colabore al crecimiento de nuestras exportaciones no tradicionales.