Gobierno de Chile

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Introducción Sociedad de Oportunidades

Introducción

Los países que han alcanzado el desarrollo son aquellos que han permitido a sus ciudadanos desarrollar su libertad, capacidad de iniciativa y espíritu emprendedor. Son sociedades que han promovido las oportunidades de todos sus habitantes, no sólo preocupándose de impulsar la creatividad, la innovación y el espíritu de superación propio del ser humano, sino también construyendo instituciones y diseñando políticas públicas para que las oportunidades llegen a todos sus habitantes, especialmente los más vulnerables y las clase media vulnerada.

Una verdadera sociedad de oportunidades es aquella que combina un ambiente donde el ser humano pueda alcanzar la felicidad, dando lo mejor de sí mismo, y a la vez tenga las seguridades que una sociedad solidaria otorga.

Los primeros gobiernos de la Concertación hicieron un importante aporte en la construcción de un país con oportunidades para todos. Durante los primeros 8 años Chile tuvo un crecimiento económico de 7,2%, se generaron en promedio más de 115.000 nuevos puestos de trabajo y se logró reducir la pobreza desde un 38,6% a un 21,6%.

Por desgracia, esa realidad cambió significativamente a fines de la década de los 90. No se manejó de manera adecuada la Crisis Asiática y, posteriormente, no se adoptaron políticas acertadas para superar los problemas que generó ese mal manejo. Se cayó en el conformismo y comenzaron los vicios del cuoteo político. La tónica fue no hacer bien las cosas e intentar mantenerse en el poder a toda costa. Así surgieron errores y equivocaciones como el Transantiago y la modernización de Ferrocarriles, en los cuales se despilfarraron más de 5.000 millones de dólares.

Como consecuencia de lo anterior la economía chilena creció cada vez menos, lo que se aprecia en el siguiente cuadro.

Pero eso no fue todo. Una sociedad de oportunidades requiere de más y mejores empleos, no obstante desde fines de los años 90 nuestra economía ha sido incapaz de volver a generar crecimiento y oportunidades de trabajo como los chilenos se merecen. Y es así como en el momento actual casi 750 mil compatriotas sufren el desempleo con la consiguiente angustia y deterioro de la vida familiar y social.

La Concertación ha debilitado las fuentes del desarrollo económico y social. Sus conflictos y la consecuente pérdida de capacidad para gobernar han derivado en que el país ha dejado pasar oportunidades extraordinarias para dar el gran salto hacia el desarrollo.

Nuestro compromiso es construir una sociedad de oportunidades donde la economía vuelva a crecer significativamente, para hacer realidad la meta de convertirnos en un país desarrollado.

Nos proponemos que para el año 2018, bicentenario de la batalla de Maipú, con la cual se inicia la real y definitiva independencia nacional, Chile tenga un ingreso por habitante superior a los 22.000 dólares al año y de esta forma iguale las condiciones de vida de los países del sur de Europa.

Este Programa de Gobierno consolida las bases del modelo de desarrollo de Economía Social de Mercado, que se ha venido aplicando exitosamente por más de tres décadas en el país, pero refuerza aquellas áreas que comenzaron a debilitarse y desdibujarse en los últimos gobiernos de la Concertación, y que explican la pérdida de dinamismo que actualmente exhibe la economía chilena.

El emprendimiento y la innovación serán los ejes de las políticas que se implementarán en el próximo período presidencial para retomar una tasa de crecimiento económico elevada, sostenida y sustentable, que permita crear más y mejores puestos de trabajo.

Chile siempre ha sido un país de emprendedores, y los mejores resultados en el ámbito económico los hemos obtenido en aquellos períodos de nuestra historia en que se han aumentado los espacios para que los chilenos puedan desplegar toda su libertad, capacidad creadora y potencial de emprendimiento. En este contexto, las micro, pequeñas y medianas empresas de nuestro país están llamadas a desempeñar un papel fundamental como generadoras de riqueza para los chilenos y como creadoras de nuevos puestos de trabajo.

En este proceso de cambio que queremos impulsar para fortalecer la economía chilena, el Estado debe desempeñar un papel fundamental como proveedor de bienes públicos, como agente promotor de la innovación y el emprendimiento, como facilitador de una auténtica igualdad de oportunidades entre los chilenos, como regulador del mercado y como factor de protección para aquellos compatriotas que se encuentran en una situación más desmejorada. No somos partidarios de reducir el tamaño del Estado. Sí somos partidarios de un «mejor Estado», que esté en condiciones de utilizar en forma más eficiente los cuantiosos recursos que los chilenos le delegamos para su manejo, y que superan un tercio de PIB.

En esta línea, vamos a fortalecer y ampliar los programas sociales para apoyar a los grupos más necesitados y a la clase media abandonada, para que funcionen mejor y para que sus beneficios lleguen oportunamente a quienes verdaderamente los necesitan.

Para alcanzar una verdadera sociedad de oportunidades nos proponemos dos metas que serán el foco de nuestro Gobierno: aceleraremos le reactivación, superaremos la crisis y alcanzaremos el desarrollo.

Acelerar la reactivación y Superar la crisis

La tarea más urgente que abordará el Gobierno que iniciaremos en Marzo del 2010, es salir con rapidez de la crisis económica y social que Chile ha debido soportar desde fines del año pasado, y recuperar la pérdida de dinamismo que afecta a nuestra economía desde hace ya 12 años.

El Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet ha tenido aciertos, pero también ha cometido errores en el manejo económico. Siguió la política correcta de ahorrar en los tiempos de bonanza, cuando el precio del cobre alcanzó el récord de 3,93 dólares la libra. Gracias a ello se implementó una política fiscal más activa con el fin de paliar el efecto en nuestro país de la contracción en la economía mundial. Asimismo, gracias al rol del Banco Central autónomo y a la solidez de nuestro sistema financiero ha sido posible enfrentar la falta de liquidez. Sin embargo, hay dos situaciones que son de responsabilidad de la Concertación que han agravado el impacto de esta crisis.

La primera es el freno impuesto desde hace varios años a la economía nacional que le ha hecho perder gran parte de su dinamismo.

Se han puesto trabas a la innovación y el emprendimiento, se han introducido restricciones a la creación de empleos, no se ha fomentado la inversión y no se han hecho los esfuerzos necesarios para mejorar la calidad de la educación, la salud y la capacitación de los trabajadores

. Por todo ello hemos tenido menor capacidad para enfrentar la brusca contracción experimentada por la economía mundial.

El segundo error es haber actuado tardíamente y sin las políticas acertadas para la emergencia. En efecto, en un comienzo el Gobierno prometió un blindaje que no existió, y luego, reaccionó tardíamente con un primer paquete de medidas para paliar el impacto de la crisis en el mes de Enero, cuando ya los antecedentes mostraban que ésta había golpeado con fuerza a nuestra economía. Así, en el último trimestre del año pasado las exportaciones chilenas disminuyeron en un 25% y el desempleo empezó a crecer. Pero no sólo se actuó tarde, sino que también sin el foco que la situación requería. Las medidas anunciadas por la autoridad no priorizaron el empleo y tampoco consideraron instrumentos de rápido impacto en la actividad económica. Se anunciaron programas que, por razones burocráticas, no llegaron a tiempo; y se usaron recursos para financiar programas y déficits como el del Transantiago o para enfrentar los problemas de CODELCO sin poner suficiente atención al principal problema que estaba ya aquejando fuertemente al país: el desempleo.

Debido a estos errores el desempleo ha aumentado considerablemente, repitiéndose el drama que tantos chilenos sufrieron durante la Crisis Asiática manejada equivocadamente por el entonces Presidente Frei. En esa crisis la tasa de desempleo llegó al 11,9%, afectando a cientos de miles de chilenos.

Hoy día la tasa de desempleo bordea el 10% y afecta a alrededor de 750.000 trabajadores de nuestro país. En otras palabras, se está repitiendo la historia, producto de los errores de manejo de la Concertación.

Las propuestas para enfrentar de mejor forma la crisis se hicieron llegar oportunamente al Gobierno. En el momento actual, en que se observan los primeros síntomas de una gradual recuperación de la economía mundial, hemos propuesto medidas tributarias y de gasto público para acelerar la reactivación de la economía y combatir decididamente el desempleo.

Chile, país desarrollado

Los tres últimos gobiernos concertacionistas de los Presidentes Frei, Lagos y Bachelet se comprometieron en su momento con la meta de lograr el desarrollo. Y fue así que tanto el ex Presidente Frei como el ex Presidente Lagos plantearon que Chile, al celebrar su Bicentenario, habría alcanzado el ingreso per cápita de países como España. (Ver siguiente cuadro).

«Llegué al Gobierno con la convicción de que el país tenía una oportunidad histórica: la de convertirse en una nación desarrollada en el tiempo de nuestra generación. Así lo señalé ante este Congreso Pleno a pocos meses de haber asumido la Primera Magistratura de la Nación. Hoy, cuatro años después, mantengo acrecentada esa misma convicción. Si perseveramos en la estrategia de desarrollo que hemos adoptado, y profundizamos sus componentes de equidad, podemos alcanzar la meta junto con celebrar el segundo centenario de nuestra independencia: el año 2010».

Eduardo Frei, 21 de Mayo de 1998.

«Quiero invitar a todos los chilenos a trabajar en un gran proyecto común: llevar a Chile al máximo de sus posibilidades para llegar al Bicentenario, en el año 2010, como un país plenamente desarrollado e integrado, donde el ser humano pueda realizarse en plenitud… Para que Chile celebre su Bicentenario como país desarrollado, nuestra economía debe crecer de manera sostenida y estable a un ritmo de 6 a 7% durante la década… Esa es nuestra meta».

Ricardo Lagos, 21 de Mayo de 2000.

Desgraciadamente esas promesas no se cumplieron. Las tasas de crecimiento promedio en los respectivos períodos se fueron reduciendo de tal forma que la meta del desarrollo quedó atrás, obligando a la Presidenta Bachelet a postergar para el año 2020 el objetivo de convertir a Chile en un país desarrollado. ¿Cuál ha sido la causa del retroceso? Los gobiernos de la Concertación han ignorado y debilitado las fuerzas que llevan a la prosperidad. Han desalentado el espíritu emprendedor y de innovación, y no han hecho bien las cosas en el Estado.