Relaciones Exteriores
Relaciones Internacionales en un Mundo Global
Chile ha tenido siempre una vocación de integración y cooperación política, económica, social y cultural con el mundo. Nuestra forma de actuar ha dependido no sólo de nuestra ubicación territorial o estratégica, sino que también de nuestra cohesión interna, del desarrollo económico y social, de la estabilidad política y capacidad defensiva y en forma importante de la diplomacia y la política de Relaciones Exteriores.
La política de Relaciones Internacionales debe tener la capacidad de agrupar y conciliar los diferentes intereses nacionales y de representarlos con energía en el concierto internacional. Debe favorecer, además, el desarrollo pacífico de todos los países, especialmente en nuestro ámbito latinoamericano. Desgraciadamente, los gobiernos de la Concertación han acudido en exceso a nombramientos políticos en el servicio exterior como una forma de retribuir apoyos. Con ello se ha deteriorado el profesionalismo necesario para cumplir adecuadamente los objetivos de nuestra política exterior. Este requerimiento de un enfoque más profesional y moderno del manejo de las relaciones exteriores, producto muchas veces de una organización poco flexible, nos ha hecho perder oportunidades de desarrollo político y económico.
Nuestro objetivo es dar continuidad a una Política Exterior de Estado pero acentuando el sentido de excelencia, de profesionalismo y de urgencia que exige el dinamismo del mundo globalizado del siglo XXI.
Para lograr lo anterior nuestro programa se basa en siete ejes de políticas.
- El primer eje busca impulsar una verdadera Política Exterior de Estado. Esta será coherente con los intereses permanentes de Chile, preservando la soberanía, identidad nacional y autodeterminación, respondiendo a las exigencias de su inserción en un mundo globalizado e interdependiente, respecto del cual debe ser receptiva, capacitada para aprovechar las oportunidades que éste ofrece. Así la política exterior contribuirá a fortalecer en Chile la sociedad de oportunidades, seguridades y valores que promovemos.
- El segundo eje se refiere al respeto y fortalecimiento del Derecho Internacional. Nuestra política exterior se regirá por los principios del respeto al Derecho Internacional, la intangibilidad de los tratados, la solución pacífica de las controversias, el respeto y promoción de la democracia y los Derechos Humanos, especialmente cuando se trata de la dignidad fundamental de las personas y de los derechos esenciales que emanan de su propia naturaleza, la no intervención en los asuntos internos de los países, el respeto al principio de la igualdad de los Estados y a la libre determinación de los pueblos, como el rechazo a toda forma de terrorismo. Estos principios deben ser fortalecidos decididamente, pues son los pilares sobre los que descansa el mantenimiento de la paz, la buena convivencia entre las naciones y la cooperación internacional.
- El tercer eje de nuestro programa es la priorización de la relación con América Latina y nuestros países vecinos. Más allá de que nuestros intereses como país exportador se encuentren principalmente en otras latitudes, América Latina debe constituir una prioridad en nuestra política exterior, en orden a generar acuerdos estratégicos y una mayor integración, sin que ello implique la renuncia a nuestro exitoso modelo de desarrollo económico y social. Para Chile es de vital importancia tener y mantener buenas relaciones con nuestros vecinos y con las demás naciones americanas, con quienes estamos unidos por factores de territorio, lenguaje, historia, cultura y tradicional hermandad, siendo un imperativo fomentar decidida y profundamente la amistad con ellos, estrechando vínculos en lo comercial, cultural y político, especialmente con nuestros tres países limítrofes.
Las políticas concretas que desarrollaremos en este eje se detallan a continuación.
Reforzaremos la intervención de nuestro país en temas de interés regional, como el respeto al orden democrático, el combate a la corrupción, al narcotráfico, al terrorismo, a la pobreza, el cuidado del medio ambiente y la modernización política.
Nos comprometemos más activamente con la defensa de la libertad en todos sus planos y por ello se propondrá a los países miembros de la OEA un perfeccionamiento a su Carta Democrática, para que establezca un sistema de alerta temprana y una responsabilidad mayor del Secretario General del organismo en el resguardo de los valores democráticos. Además, solicitaremos que se incorpore en ella que, cuando es evidente que el orden democrático se ha violentado por la acción directa de un gobierno, la Asamblea debe estar facultada para adoptar la misma decisión que cuando la ruptura proviene de un actor externo a éste.
Fomentaremos la cooperación horizontal entre privados y sociedades civiles en la región, especialmente en los ámbitos del emprendimiento científico, tecnológico, cultural y educacional.
Mediante una acción multilateral promoveremos un mercado integrado de energía e infraestructura en el Cono Sur.
Desarrollaremos estructuras de apoyo a los pequeños y medianos empresarios para favorecer su inserción en el mercado regional. La Dirección Económica de la Cancillería, DIRECON, debe tender a la descentralización para adaptarse a las modificaciones territoriales de la política exterior y mejorar las estructuras de apoyo y defensa de los pequeños y medianos empresarios, favoreciendo la sinergia con las representaciones exteriores de Chile.
Convertiremos a Chile en un centro neurálgico en materia de comercio, servicios, investigación y formación de capital humano en la región. Para lograrlo se establecerán fondos concursables para proyectos de investigación entre universidades o centros latinoamericanos con el objetivo de crear redes, de manera similar como lo hacen los proyectos ALBAN, de la Unión Europea.
Daremos también prioridad al intercambio cultural regional. Diseñaremos un programa que ponga el acento en la cooperación cultural, atrayendo estudiantes a Chile, multiplicando los contactos universitarios, promoviendo exposiciones y presentaciones en todas las ciudades relevantes, etc. En este sentido, se favorecerá la sinergia con las colectividades chilenas residentes. Igualmente, es necesario el fomento de una mayor comunicación entre las agregadurías culturales en la región y las instituciones dedicadas a la cultura, tales como universidades, centros de estudio, institutos y municipalidades, entre otros.
- El cuarto eje es fortalecer nuestra relación con los Estados Unidos y Europa, sin perder de vista la relevancia cada vez más creciente del Asia Pacífico. Nuestros intercambios culturales y económicos, fortalecidos con la vigencia de un Tratado de Libre Comercio y el compartir principios y valores comunes, como la promoción y respeto al Estado de Derecho, los derechos humanos, la democracia y el libre comercio, nos orientan a cimentar y promover una relación especial con los Estados Unidos de Norteamérica y la Comunidad Europea, basada en el mutuo respeto y no intervención, la cooperación y la responsabilidad compartida en la solución de los problemas comunes.
Por otra parte, Chile debe seguir incrementando sus relaciones con los países del Asia Pacífico, considerando las potencialidades que presenta esta área dentro del concierto mundial.
Reorganizaremos las representaciones diplomáticas, consulares y económicas, sobre la base de las nuevas estructuras de poder mundiales, derivadas de las reorganizaciones comunitarias o del potenciamiento de los nuevos actores.
A continuación se detallan las políticas que seguiremos con cada uno de estos importantes socios comerciales.
Estados Unidos de América
Buscaremos establecer una agenda bilateral, con énfasis en ámbitos como energía, educación, ampliación del libre comercio e inversiones, seguridad regional y programas de cooperación conjunta para América latina.
Además, crearemos nuevos mecanismo de contacto y diálogo que incorporen activamente a las instancias existentes con otras nuevas, que consideren la participación activa en la construcción de las relaciones al sector privado, entidades académicas y culturales.
Europa
Aprovecharemos el potencial comercial de los 12 nuevos miembros de la UE que reúnen 103 millones de habitantes y que en 2006 representaron sólo el 1,2% de las exportaciones chilenas. Además, potenciaremos el diálogo político en materia de democracia, derechos humanos, medio ambiente, políticas de inmigración y sociedad de la información. En esta política es fundamental la participación de la sociedad civil.
Impulsaremos una mayor cooperación, mejorando nuestra capacidad de gestión del programa de cooperación de la Unión Europea con Chile para el período 2007-2013, el que contempla un monto de 41 millones de euros, con cobertura en proyectos de tres sectores prioritarios para ambas partes, como cohesión social, educación superior, innovación y competitividad.
Asia Pacífico
La política exterior de Chile para el Asia Pacífico profundizará la relación estable y permanente, propia de una región que ha mostrado el más rápido crecimiento en el mundo y que constituye el 40% de nuestro comercio exterior. Además, se promoverán las relaciones en los ámbitos de la cultura y la educación.
Para priorizar dicha región es necesario reasignar recursos humanos en las embajadas de Asia y el Pacífico, enviando a los diplomáticos más calificados, así como enfatizar el acercamiento económico, financiero y comercial, aprovechar las experiencias en educación y tecnología de países como Japón, Corea, India y Singapur y asumir, respecto a países menos desarrollados, el otorgamiento de cooperación en forma conjunta con otros países activos en la región.
Igualmente, Chile dará más importancia a la Asociación de Países del Sudeste Asiático, y buscará en conjunto con otros países de nuestra región una vinculación institucional con la asociación y sus miembros. En lo bilateral se promoverá la suscripción de un Tratado de Libre Comercio entre Chile y ASEAN.
- El quinto eje busca profundizar la apertura comercial, especialmente en beneficio de las micro, pequeñas y medianas empresas. La apertura comercial que ha implementado el país ha sido exitosa, pero resulta fundamental aprovechar sus potencialidades, especialmente en el caso de las PYMES.
Junto con mantener los lineamientos principales de la apertura exterior en materia comercial, tanto a nivel bilateral como en foros multilaterales, promoveremos con fuerza una mayor coordinación del sector público y privado, acompañada de la necesaria implementación de los tratados comerciales, para así poder satisfacer en cantidad y calidad la demanda de bienes chilenos desde el exterior, especialmente orientada a las exportaciones de las micro, pequeñas y medianas empresas.
Se otorgará prioridad a la liberalización del comercio de servicios, reconociendo explícitamente a dicho sector como una actividad exportadora con particularidades propias que requiere de orientaciones estratégicas de políticas y estímulos apropiados a sus características, de manera de insertarlo competitivamente en el plano internacional.
Las políticas específicas son:
Crearemos la Subsecretaria de Comercio Internacional en reemplazo de la Dirección General de Relaciones Económicas, DIRECON, considerando mayores espacios para el aporte del Servicio Exterior y las competencias específicas de su personal en este ámbito.
Se realizará un esfuerzo especial para dar a conocer los acuerdos comerciales, las oportunidades de negocios existentes, y los potenciales compradores de nuestros productos y servicios.
Diseñaremos estrategias de apoyo a la internacionalización de las PYMES. Para ello, fomentaremos la asociatividad exportadora con el apoyo del sector privado y en particular de las asociaciones gremiales.
Incorporaremos el tema «Plataforma» en la Agenda de las Relaciones Económicas Internacionales a fin de que empresas extranjeras se instalen en Chile, ya sea con filiales o en colaboración con empresas nacionales. También trabajaremos para que estas empresas aprovechen los TLC que Chile ha suscrito.
Favoreceremos la liberalización del comercio de servicios y la suscripción de acuerdos de doble tributación de efectiva operatividad, resguardando nuestras fuentes de recursos tributarios.
En relación con el área servicios, fomentaremos el establecimiento de una Certificación de Estándares de Calidad que aumente la competitividad del sector servicios. Este es un aspecto estratégico, sin el cual resulta prácticamente imposible acceder a mercados extranjeros.
Finalmente, revisaremos la distribución de las misiones en el exterior. Hay países en que la relación con Chile es eminentemente comercial y, por lo tanto, no es sostenible tener embajadas dotadas principalmente de funcionarios dedicados a asuntos políticos y no comerciales.
- El sexto eje es la defensa, con energía, de nuestros intereses marítimos y antárticos. La importancia de nuestra soberanía amerita que la defensa y ampliación de la proyección de nuestro país en el Océano Pacífico y la preservación de nuestros derechos antárticos constituyan un principio fundamental de nuestra política exterior.
De esta manera, la política exterior de Chile debe comprender nuestra pertenencia a la Cuenca del Pacífico y debe desarrollar nuestra condición de actor preponderante en el Asia-Pacífico, región que se distingue por su diversidad política, dinamismo económico y comercial, y por su proyección geoestratégica, donde nuestra participación activa en el sistema APEC aparece como esencial.
- Finalmente, el séptimo eje es la transformación del Ministerio de Relaciones Exteriores en un organismo más moderno, ágil y profesional. Modernizaremos dicho ministerio sobre la base de la excelencia, profesionalizaremos su personal, reorganizaremos sus estructuras y promoveremos sistemas de evaluación por desempeño que premien el cumplimiento de metas, evitando las influencias políticas en los procesos de ascenso.
En este eje proponemos las siguientes políticas. En primer lugar, la estructuración de una modalidad de gestión, regida por metas claras y evaluables, en la que exista espacio para nuevas responsabilidades entre quienes forman parte del Servicio Exterior y de la planta de Secretaría y Administración General del Ministerio.
Con respecto a la carrera funcionaria, propondremos el desarrollo de una política de remuneraciones que vaya acompañada de un sistema de incentivos, directamente relacionados con el logro de objetivos. Además creemos que es necesaria la concursabilidad en una mayor cantidad de grados, donde la trayectoria profesional se evalúe con base en elementos objetivos, que den garantía de independencia y objetividad. En los concursos de cargos y destinaciones, se privilegiará el manejo de idiomas, la experiencia, la iniciativa, la formación académica y los estudios profesionales atingentes.
Finalmente, el ingreso a la carrera diplomática será mediante procesos de selección que se reforzarán en criterios objetivos y transparentes, para así obtener los mejores representantes para nuestras delegaciones.