Defensa
Por una Defensa Moderna
En el mundo actual, y dadas las características históricas y geográficas del país, el rol del Estado en la Defensa resulta fundamental. Es por ello de gran valor el prestigio y reconocimiento que los chilenos y países extranjeros le dan a nuestras Fuerzas Armadas. Esto es el resultado de su profesionalismo, su espíritu permanente de servicio a la Patria y su esfuerzo de modernización. Asimismo, es el producto de la destacada participación de nuestras Fuerzas Armadas en las misiones de paz y cooperación en el extranjero, realizadas al amparo de las Naciones Unidas.
Para continuar con estos resultados se requiere continuar perfeccionando la estructura institucional de la Defensa y algunos de los procesos insertos en ella. Al respecto, es relevante adecuar su estructura orgánica para facilitar una real conducción del Gobierno y para potenciar la contribución que las Fuerzas Armadas pueden hacer al bienestar de la sociedad.
Las Fuerzas Armadas necesitan recursos para cumplir eficazmente su trascendente rol y por ello resulta fundamental que su proceso de asignación esté construido sobre bases que induzcan una alta consistencia entre la estrategia nacional de defensa y los recursos que el país aporta para este fin.
Por último, la carrera militar requiere una revisión que la adecue a los desafíos de un futuro más complejo y de alto dinamismo. En la estructura que tenga esta carrera se define la base de capital humano de las Fuerzas Armadas, por lo que cobra especial relevancia.
El objetivo general de este programa es continuar con el desarrollo de un sistema de defensa moderno y eficaz, esfuerzo en que hoy se encuentran las Fuerzas Armadas. Asimismo, fortaleceremos la relación de la sociedad chilena con sus Fuerzas Armadas, realzando, a través de programas concretos, la significativa contribución que estas instituciones hacen por la paz y el progreso del país. Todo esto hará necesario realizar modernizaciones en la estructura institucional actual, en algunos de los procesos claves insertos en ella, en el desarrollo del capital humano de las Fuerzas Armadas y en la política de desarrollo industrial e innovación de la Defensa.
Ellos son los cuatro ejes sobre los cuales descansa la propuesta política de Defensa para el período 2010-2014.
- El primer eje, la transformación institucional, tendrá como objetivo modernizar el Ministerio de Defensa Nacional generando las funciones y los procesos que permitan una conducción integrada del sistema de defensa nacional. El nuevo ministerio será una organización técnicamente habilitada para liderar el desarrollo del sector en el ámbito militar, económico, científico y tecnológico.
Actualmente se encuentra en fase final de tramitación en el Congreso un proyecto de ley que dicta la Ley Orgánica del ministerio. El estado actual de ese proyecto deriva de la contribución, durante los cuatro años que ha estado en el Congreso, de diversas instituciones y personas, y representa un cambio en la dirección correcta. Si ese proyecto es aprobado durante el actual Gobierno, trabajaremos con la estructura que él define; si no fuese así, impulsaremos su pronta aprobación.
Otro aspecto del proceso de modernización institucional se relaciona con la Justicia Militar y la modificación al Código de Justicia Militar. Planteamos establecer como delitos del fuero militar en tiempo de paz aquellos que exclusivamente afecten un bien jurídico propiamente militar y siempre que sean cometidos por militares en el ejercicio de sus funciones, excluyendo como regla general la competencia sobre civiles.
Además se creará un Ministerio Público Militar, dependiente del Ministerio de Defensa, encargado de investigar los delitos del fuero militar y ejercer la acción penal, de la que conocerán los tribunales civiles de la Reforma Procesal Penal. Este organismo estará integrado por abogados militares y civiles especializados.
- El segundo eje tiene como objetivo perfeccionar los procesos de la Defensa. Entre éstos destaca la necesidad de hacer explícita la estrategia de seguridad del país. Esa función se radicará en la Subsecretaría de Defensa del nuevo Ministerio de Defensa. Será ésa la instancia en que se haría la coordinación interministerial para que, con una frecuencia de cuatro años, se promulgue el documento que hace explícita esa estrategia. La aprobación de la Estrategia de Seguridad Nacional corresponde al Presidente de la República, pero propondremos que se haga previa consulta con el Senado y el Consejo de Seguridad Nacional.
En materia de asignación de recursos es necesario establecer criterios técnicos y transparentes, que prioricen la eficiencia y maximicen el valor para la sociedad de los fondos usados en defensa. Esto implica un presupuesto que reconozca y derive de las capacidades que se ha decidido mantener y, centrándose en el largo plazo, genere posibilidades de desarrollo armónico de las distintas partes del sistema de defensa. El sistema de financiamiento a través de la «Ley del Cobre» debe ser sustituido por uno que otorgue estabilidad en un horizonte de mediano plazo, y una vez que se hayan materializado las reformas estructurales del sector. Sin embargo, en el corto plazo y previo a esa modificación legal, estudiaremos y propondremos un modelo que permita una definición objetiva de las capacidades requeridas, y por lo tanto, de las necesidades de recursos necesarios para que las Fuerzas Armadas cumplan adecuadamente su rol en la defensa nacional.
- El tercer eje será fortalecer el recurso humano, aspecto esencial para el desarrollo y modernización de nuestras Fuerzas Armadas. Un aspecto fundamental en este ámbito es estudiar la reformulación de la carrera militar, adecuándola a las nuevas realidades y modificando la estructura de incentivos inserta en ella, de tal forma de atraer y retener el perfil y calidad requerido de personas. Además, perfeccionaremos los mecanismos de búsqueda y selección de Oficiales y Cuadro Permanente a las escuelas matrices de las Fuerzas Armadas, asegurando la excelencia del proceso. Asimismo, otorgaremos becas de excelencia para quienes quieran integrarse y promoveremos la formación profesional y técnica de los integrantes de las Fuerzas Armadas en universidades, institutos profesionales y entidades académicas civiles, en tanto responda a las necesidades de las políticas institucionales de desarrollo del recurso humano.
Además, avanzaremos en hacer las remuneraciones del personal de las Fuerzas Armadas competitivas con las del mundo civil.
Perfeccionaremos los beneficios del sistema previsional de la Defensa para sus actuales y futuros imponentes, eliminando descuentos previsionales que no se justifican y recogiendo las especificidades técnicas, de tiempo de desempeño y exigencias físicas que impone la carrera militar y que la hacen distinta de cualquier otra en el mundo civil.
- El cuarto eje impulsará el desarrollo industrial, emprendimiento e innovación en el sector. Para ello, modernizaremos el Gobierno Corporativo de las principales empresas estatales de la Defensa (FAMAE, ASMAR y ENAER), velando por la designación de directores con experiencia empresarial, incluyendo civiles con los resguardos necesarios en materias de seguridad. Estas designaciones deberán destacar por la excelencia de los nominados. También todas las consideraciones no económicas en el actuar de la empresa deberán ser claras, explícitas y reconocidas por el Estado, y contabilizadas como tales.
Finalmente, en lo referido a investigación científica y tecnológica, buscaremos promover donde ello sea eficiente, una creciente asociación entre las Fuerzas Armadas e instituciones de investigación nacionales para el desarrollo de soluciones locales a algunos de los desafíos estratégicos la Defensa.