Gobierno de Chile

English

Una Nueva Forma de Gobernar

Una Nueva Forma de Gobernar

Por eso Chile necesita un cambio. Y mucho más que eso, necesitamos un verdadero renacimiento que nos libere de este estado de letargo que parece invadirnos, y que, al contrario, desate las fuerzas de la libertad, la innovación, la creatividad y el emprendimiento, ubicándonos nuevamente en la ruta del crecimiento y la prosperidad.

El cambio al que aspiramos va mucho más allá del reemplazo en el Gobierno de un grupo político por otro y que todo siga igual, como en «El Gatopardo» de Lampedusa. Postulamos cambiar de verdad la forma de gobernar Chile.

Veamos en qué consiste tal cambio. En primer lugar, en la forma de ejercer la Presidencia de la República. Los problemas y desafíos de hoy exigen un Presidente todo terreno, un Presidente las 24 horas del día por 7 días a la semana. Que se arremangue las mangas, se haga cargo de los problemas y lidere las soluciones. En el Gobierno de la Coalición por el Cambio, por ejemplo, la responsabilidad de ganarle la batalla a la delincuencia no será delegada en un subsecretario, sino que será asumida por el propio Presidente de la República. No se engañe nadie y ténganlo presente los delincuentes: el Gobierno del Cambio no será neutral en este combate. Siempre estará del lado de las víctimas, de las mujeres maltratadas, de los que viven atemorizados en sus propias casas o negocios y deben recogerse apenas se pone el sol. Se aplicará todo el rigor de la ley a quienes hasta hoy, en forma casi siempre impune, se pasean como Pedro por su casa, por las calles, plazas y parques, actuando sin Dios ni Ley.

Un segundo aspecto de esta nueva forma de gobernar propiciada por la Coalición por el Cambio se refiere al fin del cuoteo político. El Estado no será más un botín de guerra ni será capturado por los operadores políticos. Los cargos serán asignados por capacidad y experiencia y no por favores o gracias a la protección de un cacique o padrino político. Respetaremos, valoraremos y promoveremos a los cientos de miles de eficientes, abnegados y verdaderos servidores públicos.

A nadie se le pedirá su carné de militante, pero a todos se les exigirá un currículum de excelencia, honestidad y vocación de servicio público. Gobernaremos con los mejores. Con una verdadera selección nacional y la regla será muy simple: el que mete los pies, para su casa; el que mete las manos, a la justicia.

En tercer lugar, reimplantaremos la cultura de hacer las cosas bien para la gente y no para las noticias de la televisión. No más inauguraciones de hospitales que no están terminados y cuyos enfermos son falsos. No más inauguraciones de ferrocarriles que no funcionan y sólo persiguen ganar votos para las elecciones. El verdadero servicio público es el que está al servicio de los ciudadanos y no de los partidos políticos.

En cuarto lugar, impondremos el sentido de la urgencia. Si hay un lugar donde no se puede perder el tiempo, es en el Gobierno. Cada día que se pierde es un día más de cesantía y dolor para millones de chilenos y sus familias. Cada día que se pierde aumentan en cientos de chilenos las listas de espera en los hospitales. Cada día que pasa millones de jóvenes no reciben educación con la calidad que se merecen y necesitan. Cada día perdido más de 10 mil nuevos chilenos son víctimas de la delincuencia. Cada día son más los niños y jóvenes que ven destruidas sus vidas en las garras de la droga. Cada nuevo día crece el número de mujeres chilenas que son víctimas de la violencia intrafamiliar. Cada día perdido es un día que se fue y que no se recuperará. Por ello hacer las cosas bien, en forma honesta y con un sentido de urgencia, no es sólo un problema político, sino que principalmente es un problema moral.