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Palacio Cerro Castillo

Esta construcción que data del año 1929 es la residencia de descanso de los Mandatarios y lugar de reuniones ministeriales y diplomáticas.

De marcado estilo neo-colonial fue diseñado por los arquitectos Luis Browne y Manuel Valenzuela, y constituye uno de los edificios más emblemáticos y de mayor tradición de Viña del Mar.

Su construcción se inició a finales de los años veinte gracias al impulso de la Primera Dama Graciela Letelier Velasco, quien sugirió a su esposo Carlos Ibáñez del Campo, construir la vivienda de veraneo de los mandatarios en la cima del Cerro Castillo cuando la Ciudad Jardín se encontraba en pleno apogeo.

Desde entonces, el edificio ha sido ocupado por diversos mandatarios y adquirió un rol aún más protagónico cuando el Congreso Nacional fue emplazado en Valparaíso.
El 9 de mayo de 2000 el Concejo Municipal aprobó la designación del Palacio como edificación histórica y arquitectónica, y en 2005 se declaró al Cerro Castillo como Monumento Nacional en la categoría Zona Típica, y en la categoría de Monumento Histórico, el Palacio Presidencial.

El Cerro Castillo

Durante la Colonia, se denominó al Cerro Castillo como la colina de la “Primera Hermana”, la que unida al cerro Agua Santa conformaba la primera de las siete elevaciones que definían el territorio perteneciente al millonario comerciante portugués Francisco Álvarez.

El poblamiento de la zona comenzó a fines del siglo XIX y está asociado a la llegada del Ferrocarril a la Estación Miramar, que comenzó a funcionar en 1886.
El Cerro Castillo domina con sus vistas prácticamente a toda la ciudad como también a algunos de los balnearios más populares de la zona. A sus pies se encuentra un ícono de la Ciudad Jardín: el Reloj de Flores.

El lugar se relaciona estrechamente con la historia de Viña del Mar y alberga hasta hoy inmuebles de gran valor arquitectónico. Una de sus principales características es su vocación netamente residencial, caracterizada por una tranquilidad que contrasta con el ajetreo constante de la ciudad que está a pocos metros.

Construcción

Con una inversión cercana a los tres millones de pesos de la época, el Palacio Presidencial se emplazó en los terrenos del Fuerte Callao, construido después de la guerra con España, en 1866. Posteriormente, durante la revolución de 1891, el fuerte sirvió como plaza de las tropas balmacedistas.

La construcción del Palacio, que cuenta con 2.260 metros cuadrados de superficie, estuvo a cargo del ingeniero Fortunato Castro, bajo la administración de la firma norteamericana Fred T. Leig.

El edificio fue entregado al Gobierno de Chile en enero de 1930 y la prensa de la época lo calificó como “uno de los más suntuosos y de mejor gusto arquitectónico de Sudamérica”.

Con estructura y cimientos de hormigón armado y cubierta de teja, la construcción cuenta con detalles de varias épocas de la arquitectura española y mexicana que incorpora patios exteriores e interiores y elementos como la madera, rejados en fierro, arquerías, chimeneas sobresalientes y el uso de molduras decorativas en hormigón y yeso.

De la construcción original del fuerte se mantuvieron los cañones que adornan los jardines y se removieron los grandes muros de albañilería, dos polvorines y una casamata, que era el lugar de permanencia de los soldados. En el frontis del edificio se plasman los escudos de Chile, Valparaíso y Viña del Mar.

Estructura y mobiliario

El edificio cuenta con tres pisos y un subterráneo con varios ambientes destinados a encuentros de trabajo y reuniones. Su mobiliario ha ido variando de acuerdo a las modificaciones que ha realizado cada mandatario.

En la planta inferior están los salones, un comedor, tres terrazas escalonadas en la ladera del cerro, la cocina y servicios.

En el ala izquierda se ubica el gabinete del Presidente, que entre otros muebles cuenta con un fino escritorio de trabajo de madera nativa con cubierta de cuero negro que hace juego con el imponente sillón presidencial. Posee además una biblioteca, mesas de arrimo de diferentes modelos, una mesa de centro con cubierta de cristal y base de piedra ónix y, al igual que el comedor, los muros están revestidos de una fina madera nativa con bordes reticulados.

En el segundo nivel se encuentran los dormitorios del Jefe de Estado y sus visitas, sumando ocho habitaciones en total. La pieza principal cuenta con un sofá inglés y una mesa Butler.

En el primer y segundo piso destacan sillones Luis XIV, una mesa pembroke, arrimos y mesas laterales inglesas, sillas Reina Ana, sofás y sillones Trigalle.

El último piso, distribuido en dos torres, alberga la biblioteca, una sala de radio, un despacho y un observatorio. Actualmente existe un ascensor interior que conecta las dependencias entre el subterráneo y los niveles superiores.

Los Presidentes

A través de los años, los Presidentes han dado distintos usos al Palacio. Se recuerda, por ejemplo, que Juan Esteban Montero no disfrutaba del lugar, lo que le llevó en un momento a pensar en transformarlo en un Hogar de Niños pero la idea no prosperó. Del mismo modo el Presidente Alessandri Rodríguez pensó en vender la vivienda. Sin embargo, terminó rindiéndose a su belleza.

Durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle se llevó a cabo el proyecto Alboretum, destinado a recuperar el parque del Palacio, que en un área de dos mil 500 metros cuadrados reúne especies nativas como palmas y araucarias exóticas.

Tradiciones republicanas

La casa y sus jardines son escenario tradicional de la fotografía oficial de los mandatarios y sus gabinetes, que se toma previo a la Cuenta Pública del 21 de Mayo.

El Palacio también ha sido sede de importantes encuentros internacionales como la VI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, la II Cumbre de Las Américas, la Cumbre de Líderes Progresistas y la reunión de Unasur, entre otras actividades.

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