Gobierno de Chile

English

Lanzamiento Proyecto Barrio Cívico

Barrio Cívico

Palabras de S.E. el Presidente de la República, Sebastián Piñera, al anunciar el proyecto de remodelación del Barrio Cívico de Santiago

Santiago, 19 de Enero de 2012

El cronista Joaquín Edwards Bello en los años 30 del siglo pasado, sostenía que los chilenos teníamos una verdadera obsesión con demoler todo aquello que la historia nos había legado, y que esto significaba en el fondo un desprecio por todo aquello que tuviera el adjetivo de viejo y una verdadera dependencia de todo aquello que pareciera nuevo.

Por eso sostenía con palabras muy duras que era un verdadero culto a lo feo, puesto que siempre estábamos dispuestos a destruir y no a proteger, conservar y proyectar nuestro patrimonio histórico.

Tenía razón, la lista de edificios y de monumentos que tenían valor histórico, que han caído bajo las fuerzas de los demoledores es incontable.

Por de pronto el año 1888 demolimos lo que era el histórico y hermoso Puente de Cal y Canto. El año 72, la Iglesia del Espíritu Santo en Valparaíso, donde habían sido velados los restos de Arturo Prat. El 76 hicimos lo mismo con el Palacio Undurraga, en la esquina de Alameda con Estado y podríamos seguir y seguir.

En lugar de intentar rescatar nuestro patrimonio histórico que recoge nuestras raíces y adaptarlo, adecuarlo y proyectarlo al futuro, muchas veces optamos por el criterio de la demolición. Es por eso que la ciudad de Santiago ha ido perdiendo casi todos sus ejes y casi todos sus legados que nos dejó la historia. Por tanto en lugar de rescatar y conservar nuestro patrimonio histórico, simplemente hacemos tabla raza de él.

En esto Gabriela Mistral siguiendo a los griegos fue muy sabia, los griegos eran muy humildes en sus dependencias privadas pero eran magníficos, grandiosos en las dependencias públicas, y privilegiaban lo público por sobre lo privado. Por eso nos legaron las obras que hasta el día de hoy podemos apreciar y admirar como humanidad.

Gabriela Mistral decía, ama a tu ciudad, su belleza te ennoblece, su fealdad te envilece. Creo que llegó el momento de recoger la crítica de Joaquín Edwards Bello, la sabiduría de los griegos y también, la sensibilidad de Gabriela Mistral.

Y a eso apunta este proyecto de legado Bicentenario. Apunta a rescatar y darle vida a nuestro pasado para que sea parte de nuestro presente y nos ilumine los caminos del futuro. Apunta a valorar y recoger lo mejor de nuestra historia. Apunta a enfrentar con un criterio moderno el legado histórico, las raíces y darle mayor densidad cultural, no solamente a nuestras ciudades, sino que también a nuestra sociedad, como lo han hecho las sociedades más civilizadas del mundo y han permitido legarnos verdaderos testimonios de lo que es el valor de la historia como ciudades europeas tales como París, Londres y también ciudades en otras partes del mundo en que el valor de la historia se siente en cada esquina y convive en armonía con el presente y con el futuro.

El proyecto Legado Bicentenario apunta exactamente en esa dirección, se trata de un proyecto que presentamos hoy día pero que no va a terminar ni siquiera durante nuestro Gobierno, sino que debiera ser una verdadera vocación y compromiso permanente de nuestra sociedad.

El proyecto del Legado Bicentenario apunta en primer lugar a este verdadero Parque de la Ciudadanía que estamos construyendo en torno al Estadio Nacional para que deje de ser un ente distante, hostil, rodeado por sitios eriazos y muchas veces por la delincuencia, y sea parte de un Parque de la Ciudadanía, de más de 64 hectáreas alrededor del Estadio Nacional que va a estar a disposición y al servicio de la comunidad.

Adicionalmente a eso, ese parque va a tener senderos, lagunas, lugares de encuentro, de recreación y de esparcimientos, y esperamos se convierta en un polo de desarrollo y atracción de la ciudadanía de forma tal que los chilenos no nos juntemos solamente en los malls sino que también nos juntemos en nuestras ciudades.

Un segundo proyecto Legado Bicentenario es la recuperación del Palacio Pereira, ese Palacio ubicado en San Martín con Huérfanos, es decir en la capital y en el corazón de nuestro país y que estaba totalmente abandonado fue declarado monumento nacional el año 81, pero después de eso pasó 30 años simplemente siguiendo el deterioro que los años y la falta de cuidado significa.

Y es por eso que adquirimos el Palacio Pereira y en torno a él y respetando naturalmente su arquitectura, su historia vamos a construir un edificio que va a albergar a la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, al Consejo de Monumentos Naciones y también a algunas dependencias del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

Dentro de ese proyecto van haber salas culturales, un teatro y un centro de documentación, que va a estar abierto a la ciudadanía.

Hay muchos proyectos más que son parte de esta vocación por rescatar el legado que nos dejó nuestro Bicentenario.

Como por ejemplo, el Parque Renato Poblete que es parte del proyecto de devolverle la vida, el alma a nuestro Río Mapocho, que fue por lo demás una de las razones principales por las cuales Pedro de Valdivia decidió fundar la capital de la Capitanía de Chile en el Valle de Santiago.

El proyecto del Parque Quinta Normal, la recuperación del Parque Quinta Normal donde el municipio y el alcalde Pablo Zalaquett hemos unido fuerzas para recuperar otro lugar lleno de historia, lleno de valor y que estaba un poco abandonado.

El proyecto de la Gran Bandera Bicentenario que es la que corona esta Plaza de la Ciudadanía y las banderas Bicentenario que estamos proyectando y construyendo en todas y cada una de las regiones de Chile. Y muchos proyectos más particularmente en regiones en los cuales estamos trabajando y que vamos a ir anunciando y construyendo durante nuestro Gobierno.

Pero hoy día quería referirme a la recuperación de Barrio Cívico. La remodelación del Barrio Cívico, que nos congrega hoy, es también y tal vez uno de los más importantes proyectos del Legado Bicentenario.

El Barrio Cívico es la representación más simbólica y al mismo tiempo más real de nuestra historia, de nuestra historia republicana. Y por lo tanto recoge y acoge buena parte de la historia de nuestro país, y especialmente la historia del último siglo y medio que está cristalizada físicamente entre las calles, edificio y avenidas de este Barrio Cívico.

Quisiera también mencionar que parte del Legado Bicentenario es la recuperación de nuestro patrimonio cultural y por eso el proyecto en plena marcha de construir centros culturales en todas y cada una de las ciudades con más de 50 mil habitantes y recuperar teatros históricos como el Teatro Municipal de Iquique, construido durante la Guerra del Pacífico, el Teatro de Punta Arenas o los Teatros de La Serena, de Rancagua y de Concepción.

Pero volviendo al Barrio Cívico este barrio nació a mediados del siglo antepasado, a mediados del siglo XIX cuando el presidente Bulnes decide trasladar el eje de nuestra república desde la Plaza de Armas hacia la Plaza de la Constitución, hasta entonces todo giraba en torno a la Plaza de Armas con la cultura española de dividir en cuatro la Plaza de Armas. Un costado para la Iglesia, otro costado para el Gobierno, un costado para el comercio y un costado para los ciudadanos. Y esa es nuestra Plaza de Armas.
En la parte cívica, en lo que hoy día es la Municipalidad de Santiago, funcionaba el Gobierno, desde la época de la Independencia, en lo que es hoy día el Museo de Historia, era la casa de los Presidentes hasta el Presidente Bulnes, y en lo que hoy día es el correo era la casa de don Pedro de Valdivia.

Ese eje se traslada desde la Plaza de Armas hacia la Plaza de la Constitución y de esa manera, aprovechando la construcción de este maravilloso Palacio durante la época colonial, por el arquitecto Joaquín Toesca se inicia este nacimiento y desarrollo del Barrio Cívico.

Hasta ese momento, la historia de nuestro país giraba en torno a la Plaza de Armas, a partir de ese instante empieza a producirse una separación, no solamente física, sino que también tiene un cierto simbolismo, porque coincide con la separación entre la Iglesia y el Estado. El traslado al Palacio de La Moneda es sin duda una manifestación de la madurez de nuestra república.

A partir de entonces las distintas propuestas para desarrollar un Barrio Cívico entorno al Palacio de La Moneda empiezan a nacer y a desarrollarse partiendo por la primera administración del Presidente Carlos Ibáñez, en que se construye la fachada sur del Palacio de La Moneda y siguiendo con los planes de muchos arquitectos, chilenos y extranjeros, que bajo las presidencias de Ibáñez y Alessandri, especialmente, van configurando lo que es el Barrio Cívico que conocemos hoy día.

Reglamentando la altura de los edificios alrededor del Palacio de La Moneda y la creación de lo que hoy día conocemos como el Paseo Bulnes, al final del cual estaba proyectado que se construyera el Congreso Nacional de forma de conectar el Poder Ejecutivo con el Poder Legislativo.

De esta forma, y a través de una avenida que tenía muchas reminiscencias de ciudades como París, fue tomando vida y cobrando forma lo que es nuestro actual Barrio Cívico.

Fue un arquitecto chileno, Carlos Vera Mandujano, quien transformó el Palacio de La Moneda en el centro simbólico de este barrio cívico, fue durante la administración del Presidente Ríos cuando comenzó a concretarse el proyecto de la Avenida Bulnes.

Posteriormente, el Presidente Lagos crea la Plaza de la Ciudadanía entre la Plaza de la Libertad al sur de La Moneda y la Plaza Bulnes al sur de la Alameda. De esa forma nuestro Barrio Cívico adquiere las características que hoy día conocemos.

Sin embargo, el Barrio Cívico no se construyó de un día a otro, sabemos que ha sido obra de muchos Gobiernos y de muchos compromisos y voluntades. Sin duda, este Barrio Cívico ha tenido avances pero también ha tenido retrocesos.

Este Barrio Cívico que representa el corazón de nuestra república nos está pidiendo hoy día, en forma muy fuerte y muy elocuente una renovación, y una proyección hacia el futuro que simboliza también la renovación y la proyección de nuestras instituciones y de nuestra democracia.

Este Barrio Cívico que estamos presentando hoy día abarca no solamente al Paseo Bulnes, sino que también La Moneda y todos sus alrededores.

En cuanto al Paseo Bulnes, va a ser revitalizado para que recupere la vida con que fue concebido cuando lo crearon, de forma tal que vuelva a haber vitalidad, fuerza y vida ciudadana. Estamos llamando a un concurso de arquitectos para levantar un cierre simbólico en el extremo sur del Paseo. Y en los terrenos que permanecen baldíos vamos a construir un centro cívico, cuatro nuevos edificios, comunicados entre sí, que van a permitir, no sólo revitalizar el Paseo Bulnes, sino que también racionalizar el uso de los espacios por parte del Estado y evitar esta gigantesca dispersión en que hoy día viven y conviven los ministerios y las distintas instituciones del Estado.

Y, adicionalmente, nos va a significar una mayor eficiencia económica porque el costo de construcción de estos edificios que van a albergar a nuevas instituciones, es muy inferior al costo que significa hoy para el Estado el arriendo de múltiples localidades dispersas por toda la ciudad.

En el área que rodea a La Moneda también vamos a realizar una intervención que esperamos le cambie la cara y se incorpore a este Barrio Cívico, y yo pienso y ojalá así sea, que cuando terminemos esta obra el mismísimo Benjamín Vicuña Mackenna, se sienta orgulloso de lo que hicimos quienes hemos tenido responsabilidades con respecto al desarrollo de la ciudad.

La principal transformación es la construcción de esta gran explanada, que va a unir la Plaza de la Constitución, la Plaza de la Ciudadanía y el comienzo del Paseo Bulnes y que va a abarcar desde Agustinas hasta el Paseo Bulnes y desde Morandé a hasta Teatinos, generando espacio de más de 50 mil metros cuadrados que va a darle nobleza, grandeza y proyección a este Centro Cívico.

Y tenemos que bautizar, y aquí tenemos por supuesto que conversar con el Municipio de Santiago para bautizar esta nueva explanada y esta nuevo Centro Cívico que estamos juntos construyendo.

Pero además de esta gran explanada, vamos también a construir un nuevo coronamiento uniforme para todos los edificios que rodean a la Moneda y terminar con la verdadera anarquía y a veces festival de mal gusto que corona los edificios del Centro Cívico.

Vamos a ordenar sus fachadas, vamos a sacar las cajas de los aires acondicionados, vamos a tapar las grietas de los muros, vamos a limpiar sus estucos para que vuelva a relucir el noble material con que estos edificios fueron construidos.

Adicionalmente vamos a construir dos edificios en dos sitios eriazos en el corazón de la ciudad. Uno, como lo vimos en la presentación visual, el Edificio Bicentenario, que empezó su construcción, y que tendrá 30 mil metros cuadrados y el otro el edificio que hoy se conoce como el edificio de Las Cocheras, porque allí se guardaban los coches que visitaban el Palacio en la antigüedad. Estará también en el terreno adjunto a la Intendencia y va a permitir alojar las dependencias del MOP que hoy día también están muy dispersas y además estos dos edificios nos van a permitir completar y coronar lo que es el Barrio Cívico y prestarán una tremenda utilidad al buen funcionamiento del Estado.

De este modo, el Palacio de La Moneda va a quedar como el centro, el símbolo de este gran centro cívico, de esta gran explanada ciudadana coronada por la bandera tricolor y la Estella solitaria, y nos va a permitir realmente hacer honor a nuestra historia y, al mismo tiempo, asumir nuestro compromiso con legar a las generaciones que nos van a suceder, no solamente la obra que nosotros podemos realizar, sino que también rescatar aquello que nuestros antecesores pensaron, soñaron y quisieron para la ciudad de Santiago.

Estoy seguro que esto forma parte del concepto de desarrollo integral con el cual estamos profundamente comprometidos. No sólo de pan vive el hombre, no sólo se mide el desarrollo por el producto o el ingreso per cápita, el desarrollo verdadero de los países se mide en forma mucho más integral. Se mide por la calidad de su democracia y de sus instituciones, por la calidad de su convivencia, por su respeto y cariño por su historia, por su capacidad de proyectarse al futuro, por la calidad de sus ciudades y especialmente porque al final para eso apuntan todas nuestras iniciativas por la calidad de vida y las oportunidades que somos capaces de legarles a nuestras generaciones contemporáneas y a las generaciones que vendrán.

Quiero pedirles a todos ustedes, al alcalde de Santiago, al ministro de Obras Públicas, a la ministra de Bienes Nacionales, a la intendenta de Santiago, a los arquitectos, y por supuesto a todos los ciudadanos de nuestro país que nos ayuden para que estos proyectos Legado Bicentenario, que se van a generar en todas y cada una de las regiones de nuestro país, nos permitan que nuestra generación, la generación del Bicentenario, haga un aporte que permita continuar la obra de grandes visionarios como fueron Benjamín Vicuña Mackenna y muchos que lo sucedieron para que Chile sea un país del cual todos nos sintamos, no solamente parte, sino que también orgullosos de lo que juntos estamos construyendo.

Muchas gracias.