Gobierno de Chile

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Entrega premios nacionales

Premios Nacionales

Palabras de S.E. el Presidente de la República, en ceremonia de entrega de Premios Nacionales

Santiago, 11 de enero de 2012

Quiero saludar, distinguir, reconocer y agradecer el aporte que han hecho, y seguirán haciendo a nuestro país, aquellas personas, mujeres y hombres, que hoy día reciben el Premio Nacional.
El Premio Nacional es el máximo reconocimiento que el Estado de Chile otorga a aquellas personas que se han distinguido por su libertad, creatividad, talento, aporte y contribución a mejorar integralmente la calidad de vida de nuestro país.
No es un premio que se otorgue en función de la distancia o cercanía con las ideas del gobierno de turno, porque algunas veces así ocurrió. Tampoco el jurado tiene que analizar las coincidencias o discrepancias de sus propias ideas con las de aquellos a los cuales debe galardonar.

Sino que para respetar el espíritu y la esencia de este premio, es evaluar con objetividad, con honestidad, el talento, el aporte, la contribución y el compromiso. Y creo que hoy día el jurado ha hecho un excelente trabajo.

Por esa razón yo quiero ratificar hoy día el compromiso que nuestro Gobierno tiene con el mundo de la cultura, la ciencia y la tecnología.
Lo hemos dicho otras veces, no basta con los pilares tradicionales en los cuales basamos y creíamos que eran suficientes para el desarrollo integral de nuestro país.

Durante mucho tiempo se pensaba que con una democracia estable, una economía social de mercado, un gobierno responsable, que mantuviera los equilibrios macroeconómicos, íbamos a ser capaces de dar ese gran salto adelante y dejar atrás 200 años de subdesarrollo, de pobreza y de carencias, sin perjuicio, por supuesto, de reconocer los logros que como país y pueblo obtuvimos durante nuestros primeros dos siglos de vida independiente.

Por eso nos comprometimos, y con mucha fuerza, a construir los pilares del futuro, los pilares que hoy día son débiles o incluso inexistentes, y sin los cuales no podemos ni estamos preparados para iniciar la aventura de transformar a Chile, antes que termine esta década, en un país desarrollado integralmente, sin pobreza, con seguridades y oportunidades para todos.

Y esos cuatro pilares los pusimos muy claros en nuestro proyecto de Gobierno: mejorar sustancialmente la calidad, la cobertura y el acceso a la educación; aumentar sustancialmente nuestro compromiso e inversión en el mundo de la cultura, la ciencia y la tecnología; fomentar y promover la creatividad, la innovación, el emprendimiento, que es el verdadero recurso inagotable con que contamos en esta sociedad del conocimiento y la información; y hacer de Chile un país más justo, más igualitario, con menos pobreza y con menos desigualdades.

Y a eso apunta el corazón y el compromiso con que nuestro Gobierno está enfrentando esta tarea que el pueblo de Chile nos entregó, de liderar el Gobierno de nuestro país por un período de cuatro años.

Y como ustedes saben, la responsabilidad de promover y difundir la cultura, la ciencia, el arte, no es solamente una responsabilidad del Estado, sino que también de la sociedad civil. Por lo demás, así lo demuestran períodos de gran luz y progreso en materia de ciencia y cultura, como fueron, por ejemplo, los tiempos del Renacimiento, cuando las labores de las familias Sforza y Médicis dieron origen, o permitieron florecer a grandes científicos, artistas y talentos como Leonardo y Miguel Angel.

Pero en Chile, el aporte del sector privado a la cultura es menos del 10% del total. Y eso, sin duda, tenemos que cambiarlo.
Lo mismo ocurre con el aporte del sector privado al mundo de la ciencia, la tecnología, la innovación y el emprendimiento.
Y por eso hemos resuelto empezar a sentar las bases para que el cambio venga.

Enviamos al Congreso un proyecto de ley que modifica sustancialmente la ley de donaciones culturales, básicamente permitiendo a más personas aportar, ampliando el universo de los beneficiarios y simplificando enormemente los trámites y la burocracia para que los que quieran aportar puedan hacerlo y los que quieran recibir para financiar proyectos, puedan también realizarlos.

Pero también estamos comprometidos con aumentar el financiamiento del sector privado y del sector público, a la ciencia, la tecnología, la creación de ciencia, pero también la aplicación de tecnologías. Y por esa razón hemos enviado también un proyecto de ley que extiende, amplía y fortalece sustancialmente las franquicias tributarias para lograr la meta de pasar del 0,4% que invertimos en ciencia y tecnología, a multiplicarla por 2,5 veces durante esta década, y así empezar a llenar esas brechas, que son las que nos separan del mundo del desarrollo, de la igualdad de oportunidades y del progreso integral.

Por eso también queremos decir con mucha claridad que valoramos, apreciamos inmensamente el aporte que significa los Premios Nacionales que entregamos hoy día, porque cada una de las personas que hoy día son galardonadas, han hecho de su vida un compromiso con aportar, en sus respectivos campos, de la cultura, la ciencia, la educación.

Quisiera, en consecuencia, expresar en nombre de todos los chilenos, nuestro más profundo agradecimiento y reconocimiento a todos ustedes que hoy día con tanto mérito y justicia reciben el Premio Nacional en sus respectivas áreas.

A Roberto Torretti y Karla Cordúa. A don Roberto, por conectar la filosofía con la ciencia y a Karla, por conectar la filosofía con la literatura, permitiendo que ambas disciplinas se enriquezcan mutuamente y también enriquezcan a sus lectores.

Felicitar y reconocer a Sergio Campos, no sólo por ser una de las voces más tradicionales y más queridas, yo le decía a Sergio que él tiene una cualidad que desconocía, que es el que me despierta puntualmente todas las mañanas, pero al mismo tiempo se lleva muchas veces los reclamos de mi mujer, que no quería ser despertada tan temprano. Pero por ser una de las voces más queridas y respetadas de las noticias, y yo recuerdo en aquellos tiempos de grandes divisiones y enfrentamientos en nuestro país, cómo su voz nunca se acalló y fue una voz que trajo mucha alegría, esperanza e información a muchos chilenos.

A doña Gracia Barrios, por sus pinturas, y yo le contaba que disfruto todos los días una de sus pinturas, que son veladas, a veces misteriosas, pero que siempre se quedan pegadas en la mente y uno se va preguntando ¿cuál es el mensaje de fondo, cuál fue la inspiración que generó esa obra de arte que ya forma parte del alma de nuestro país?

A don Juan Radrigán, por sus dramas agudos y críticos, y siempre, siempre llenos no sólo de agudeza y análisis crítico, sino que también con esa veta inagotable de humor que lo caracteriza. Y a través de ella escuchamos la voz de los desposeídos, de los marginados, de los desesperanzados.

A doña Erika Himmel, por su contribución a crear y reformular nuestros sistemas de medición de la calidad de la educación, la Prueba de Aptitud Académica, el Simce, ambos sistemas han sido claves en el funcionamiento de nuestro sistema educativo, pero tal como se lo decía, vamos a tener que seguir progresando, porque hoy día sabemos que esos sistemas, si bien fueron un gran avance, no cubren todos los aspectos que queremos que ellos cubran. Así que le vamos a pedir que siga haciendo su aporte.

Y, por supuesto, a Patricio Felmer, por poner a Santiago en el mapa mundial de las investigaciones matemáticas de primera línea y por su contribución a reformular los estándares de la enseñanza de las matemáticas en los colegios.

Yo tuve dos profesores que marcaron mi vida, el de matemáticas y el de historia, que desde muy temprano, en lugar de ser algo que había que hacer, me lo enseñaron como algo que llenaba el alma de alegría y de satisfacción.

Todos ustedes han sido galardonados con el Premio Nacional por sus obras, también por su trayectoria. Pero más importante aún, por la enorme contribución que han hecho de hacer de Chile un mejor país.

Por esa razón nunca debemos olvidar que los desarrollos integrales deben ser integrales. No sólo de pan vive el hombre, no queremos recorrer el camino de algunos países que de tanto llenar el bolsillo, terminaron vaciando el alma.

Conocemos las enfermedades de la pobreza, las hemos conocido durante 200 años, pero también tenemos que prepararnos para enfrentar las enfermedades de la riqueza, que se producen cuando el desarrollo no es integral, como la destrucción de la familia, los suicidios, las drogas, la pérdida del sentido de la vida, que son males frente a los cuales no estamos inmunes.

Yo quisiera terminar estas palabras, aprovechando esta distinguida y elevada audiencia, para hacer una brevísima reflexión.

Nos ha tocado gobernar en años difíciles. El año 2010, año del terremoto que muchos olvidaron, pero que el Gobierno no ha olvidado, porque si bien hemos reconstruido dos tercios, aún nos queda un tercio por reconstruir, y hay mucha gente que aún sufre los efectos y rigores de ese terremoto.

El año 2011, el año de las movilizaciones, del despertar de una nueva ciudadanía, más impaciente, más exigente.

Y el año 2012, que estamos iniciando, el año en que deberemos enfrentar una nueva crisis de la economía mundial. Hoy día supimos que Europa está oficialmente en recesión. No es que va a estar, ya lo está. Sabemos que Estados Unidos no logra despegar, que los grandes países emergentes, que eran los motores, las locomotoras que arrastraban el mundo, están perdiendo dinamismo. Y ese es el mundo que deberemos enfrentar este año 2012.

Pero quiero también decirles que contamos con un país fuerte, sano, que está mejor preparado que nunca para enfrentar los rigores y las adversidades que puedan llegar desde el mundo internacional.
En los últimos días estimé necesario y conveniente reunirme con todos los ex Presidentes vivos de nuestro país, para compartir con ellos su experiencia, sus conocimientos, pedir consejos y conocer sus recomendaciones.

Y también lo hemos hecho con otros movimientos, tuvimos una reunión con los principales líderes de la coalición de Gobierno, por una razón muy simple: la agenda de nuestro Gobierno para el año 2012 es una agenda muy, muy exigente, muy ambiciosa. No solamente seguir creciendo, y quiero decirles que nuestro país, a pesar del terremoto, a pesar de las dificultades, ha logrado crecer con fuerza, crear empleos como nunca antes, ha logrado sacar adelante una agenda social muy discutida, muy anhelada, pero que no había logrado ver la luz del Sol, y también hemos puesto en marcha una reforma política, con temas que también estaban en el debate desde hace muchas décadas, pero que no habían logrado transformarse en realidad: la inscripción automática, el voto voluntario, el derecho a voto a los chilenos en el extranjero con compromiso con Chile, la ley de primarias, son avances que significan que estamos avanzando en lo económico, en lo social y en lo político.

Y tengo plena conciencia que para seguir avanzando en las grandes tareas de este año 2012, como poner en marcha la reforma educacional, que es una reforma muy profunda, que toca todos los niveles del sistema educacional, no solamente la educación superior, que estuvo permanentemente en el primer plano, también la reforma toca, y profundamente, a la educación escolar y a la educación preescolar, no solamente en los temas de financiamiento, también en los temas de institucionalidad y de calidad.

Sacar adelante la reforma a la salud, que ya está en el Congreso.
Sacar adelante la reforma a la justicia civil, porque pensábamos que habiendo reformado la justicia penal, se había terminado el desafío en materia de justicia. Y no es así. La inmensa mayoría de los chilenos tiene mucho más contacto, y depende mucho más de la justicia civil que de la justicia penal.

Son grandes tareas que tenemos que enfrentar y además de eso, seguir perfeccionando nuestra democracia.

Yo aquí quiero ser muy claro: tenemos perfecta conciencia de que aún nos queda por recorrer para tener una democracia más vital, más participativa, más joven, más legítima, y dentro de ello está pendiente un perfeccionamiento a la ley de partidos políticos, que no ha tenido prácticamente ningún perfeccionamiento desde que esa ley se aprobó, durante la década de los 80, y también encontrar la madurez, la grandeza y los acuerdos para perfeccionar nuestro sistema electoral y nuestro sistema político.

No es casualidad que la Concertación durante los 20 años que fue gobierno, nunca logró hacer ningún avance en materia de sistema electoral. De hecho, nunca se presentó un proyecto de ley para reformar nuestro sistema electoral. Solamente hubo dos iniciativas. Una, que era declarativa, de buscar un sistema que compatibilizara la representación de los ciudadanos con la representación de las regiones, que fue obra del Presidente Lagos, y otra de la Presidenta Bachelet, que eliminaba, o pretendía eliminar el número de 120 diputados en el Congreso. Esas fueron las dos únicas iniciativas para perfeccionar nuestro sistema electoral.

En circunstancias que hoy día muchos piensan que ahí está una de las grandes tareas y desafíos.

¿Por qué no se logró avanzar? Muy simple. Porque para avanzar en estas grandes materias, reforma a la educación, la lucha contra la delincuencia y el narcotráfico, implementar una profunda y extensa agenda social, o perfeccionar nuestra democracia, se requiere un clima de diálogo, de grandeza, de colaboración, de sentido de país, de una misión de Estado.

Por una razón muy simple, ninguna de las dos grandes coaliciones tiene por sí misma la fuerza para hacer los cambios. Y, por tanto, o se ponen de acuerdo o no hay cambios. Y esa ha sido la historia de los últimos 20 años.

Por eso yo quiero pedirles, y esto lo conversamos larga y profundamente con los ex Presidentes, además de los temas internacionales, pedirles a todas las partes, si queremos avanzar en esta agenda integral y profunda que el Gobierno ha propuesto al país para el año 2012, en lo económico, en lo social, en lo político, y también en lo cultural y científico, vamos a tener que ser capaces de crear un clima de acuerdos y entendimiento. De lo contrario, ésta es una profecía autocumplida, esto es crónica de una muerte anunciada. Porque yo he visto los debates de los últimos días, en que prácticamente las partes piensan que o se hace todo exactamente como ellos quieren, o simplemente no se hace nada.
Si queremos perfeccionar, y es la voluntad y la intención de nuestro Gobierno, lo planteamos así durante la campaña, avanzar en todos los frentes para que Chile sea un país desarrollado integralmente, no solamente 24 mil dólares de ingreso per cápita antes que termine esta década, que por lo demás ya sería superior al que tienen hoy día muchos de los países europeos de la OCDE, si queremos un desarrollo integral en lo social y en lo político, vamos a tener que entender que la única forma de avanzar es con un espíritu distinto al que uno siente y percibe muchas veces en el debate de los grandes temas de nuestro país.

Por eso yo quería, como Presidente, decirle a mis compatriotas que nuestro proyecto de desarrollo es un proyecto de desarrollo integral.
Y lo hemos demostrado con hechos, no solamente con palabras, no solamente en los temas de economía, crecimiento, empleo, inversión, productividad, salarios, donde vamos avanzando a pie firme, de hecho, estamos entre los países de mayor crecimiento de América Latina y el de mayor crecimiento de todos los países de la OCDE, y estamos preparados para enfrentar la crisis.

También en lo social. La ampliación del posnatal, no solamente de 3 a 6 meses, sino que también ampliar la cobertura de una de cada 3 mujeres, al cien por ciento de las mujeres trabajadoras en edad fértil, quedaron cubiertas con la nueva ley del posnatal que nuestro Gobierno impulsó.

La eliminación del descuento del 7%, el término de las listas de espera Auge, el avance sustancial en las listas de espera no auge.
Eso es un agenda potente en lo social, y nos queda el ingreso ético familiar para cumplir nuestro compromiso de derrotar la pobreza extrema durante nuestro Gobierno. Un compromiso muy ambicioso, muy exigente, y que nos autoimpusimos con plena conciencia de las dificultades.

Pero también queremos avanzar en el terreno de perfeccionar nuestra democracia, porque eso es parte de lo que es el desarrollo integral.

Y creo que lo que ya hemos avanzado en agenda democrática, que ya les mencioné, es un gran avance. Pero no olvidemos que eso no agota nuestro debate, y nos queda pendiente tener una ley de partidos políticos y un sistema electoral que sean más jóvenes, más transparentes, más participativos y que no sean el centro del debate permanente, sino que sea el marco dentro del cual encauzamos los debates y las legítimas diferencias que existen y siempre deben existir en una sociedad libre, como queremos que sea la chilena.

Muchas gracias.