Gobierno de Chile

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Declaraciones sobre Agenda del Gobierno

Declaraciones sobre agenda de Gobierno

Palabras de S.E. el Presidente de la República, Sebastián Piñera, en ceremonia de entrega de Premios Nacionales

Santiago, 11 de enero de 2012

(extracto)

Yo quisiera terminar estas palabras, aprovechando esta distinguida y elevada audiencia, para hacer una brevísima reflexión.

Nos ha tocado gobernar en años difíciles. El año 2010, año del terremoto que muchos olvidaron, pero que el Gobierno no ha olvidado, porque si bien hemos reconstruido dos tercios, aún nos queda un tercio por reconstruir, y hay mucha gente que aún sufre los efectos y rigores de ese terremoto.

El año 2011, el año de las movilizaciones, del despertar de una nueva ciudadanía, más impaciente, más exigente.

Y el año 2012, que estamos iniciando, el año en que deberemos enfrentar una nueva crisis de la economía mundial. Hoy día supimos que Europa está oficialmente en recesión. No es que va a estar, ya lo está. Sabemos que Estados Unidos no logra despegar, que los grandes países emergentes, que eran los motores, las locomotoras que arrastraban el mundo, están perdiendo dinamismo. Y ese es el mundo que deberemos enfrentar este año 2012.

Pero quiero también decirles que contamos con un país fuerte, sano, que está mejor preparado que nunca para enfrentar los rigores y las adversidades que puedan llegar desde el mundo internacional.

En los últimos días estimé necesario y conveniente reunirme con todos los ex Presidentes vivos de nuestro país, para compartir con ellos su experiencia, sus conocimientos, pedir consejos y conocer sus recomendaciones.

Y también lo hemos hecho con otros movimientos, tuvimos una reunión con los principales líderes de la coalición de Gobierno, por una razón muy simple: la agenda de nuestro Gobierno para el año 2012 es una agenda muy, muy exigente, muy ambiciosa. No solamente seguir creciendo, y quiero decirles que nuestro país, a pesar del terremoto, a pesar de las dificultades, ha logrado crecer con fuerza, crear empleos como nunca antes, ha logrado sacar adelante una agenda social muy discutida, muy anhelada, pero que no había logrado ver la luz del Sol, y también hemos puesto en marcha una reforma política, con temas que también estaban en el debate desde hace muchas décadas, pero que no habían logrado transformarse en realidad: la inscripción automática, el voto voluntario, el derecho a voto a los chilenos en el extranjero con compromiso con Chile, la ley de primarias, son avances que significan que estamos avanzando en lo económico, en lo social y en lo político.

Y tengo plena conciencia que para seguir avanzando en las grandes tareas de este año 2012, como poner en marcha la reforma educacional, que es una reforma muy profunda, que toca todos los niveles del sistema educacional, no solamente la educación superior, que estuvo permanentemente en el primer plano, también la reforma toca, y profundamente, a la educación escolar y a la educación preescolar, no solamente en los temas de financiamiento, también en los temas de institucionalidad y de calidad.

Sacar adelante la reforma a la salud, que ya está en el Congreso.

Sacar adelante la reforma a la justicia civil, porque pensábamos que habiendo reformado la justicia penal, se había terminado el desafío en materia de justicia. Y no es así. La inmensa mayoría de los chilenos tiene mucho más contacto, y depende mucho más de la justicia civil que de la justicia penal.

Son grandes tareas que tenemos que enfrentar.

Y además de eso, seguir perfeccionando nuestra democracia.

Yo aquí quiero ser muy claro: tenemos perfecta conciencia de que aún nos queda por recorrer para tener una democracia más vital, más participativa, más joven, más legítima, y dentro de ello está pendiente un perfeccionamiento a la ley de partidos políticos, que no ha tenido prácticamente ningún perfeccionamiento desde que esa ley se aprobó, durante la década de los 80, y también encontrar la madurez, la grandeza y los acuerdos para perfeccionar nuestro sistema electoral y nuestro sistema político.

No es casualidad que la Concertación durante los 20 años que fue gobierno, nunca logró hacer ningún avance en materia de sistema electoral. De hecho, nunca se presentó un proyecto de ley para reformar nuestro sistema electoral. Solamente hubo dos iniciativas. Una, que era declarativa, de buscar un sistema que compatibilizara la representación de los ciudadanos con la representación de las regiones, que fue obra del Presidente Lagos, y otra de la Presidenta Bachelet, que eliminaba, o pretendía eliminar el número de 120 diputados en el Congreso. Esas fueron las dos únicas iniciativas para perfeccionar nuestro sistema electoral.

En circunstancias que hoy día muchos piensan que ahí está una de las grandes tareas y desafíos.

¿Por qué no se logró avanzar? Muy simple. Porque para avanzar en estas grandes materias, reforma a la educación, la lucha contra la delincuencia y el narcotráfico, implementar una profunda y extensa agenda social, o perfeccionar nuestra democracia, se requiere un clima de diálogo, de grandeza, de colaboración, de sentido de país, de una misión de Estado.

Por una razón muy simple, ninguna de las dos grandes coaliciones tiene por sí misma la fuerza para hacer los cambios. Y, por tanto, o se ponen de acuerdo o no hay cambios. Y esa ha sido la historia de los últimos 20 años.

Por eso yo quiero pedirles, y esto lo conversamos larga y profundamente con los ex Presidentes, además de los temas internacionales, pedirles a todas las partes, si queremos avanzar en esta agenda integral y profunda que el Gobierno ha propuesto al país para el año 2012, en lo económico, en lo social, en lo político, y también en lo cultural y científico, vamos a tener que ser capaces de crear un clima de acuerdos y entendimiento. De lo contrario, ésta es una profecía autocumplida, esto es crónica de una muerte anunciada. Porque yo he visto los debates de los últimos días, en que prácticamente las partes piensan que o se hace todo exactamente como ellos quieren, o simplemente no se hace nada.

Si queremos perfeccionar, y es la voluntad y la intención de nuestro Gobierno, lo planteamos así durante la campaña, avanzar en todos los frentes para que Chile sea un país desarrollado integralmente, no solamente 24 mil dólares de ingreso per cápita antes que termine esta década, que por lo demás ya sería superior al que tienen hoy día muchos de los países europeos de la OCDE, si queremos un desarrollo integral en lo social y en lo político, vamos a tener que entender que la única forma de avanzar es con un espíritu distinto al que uno siente y percibe muchas veces en el debate de los grandes temas de nuestro país.

Por eso yo quería, como Presidente, decirle a mis compatriotas que nuestro proyecto de desarrollo es un proyecto de desarrollo integral.

Y lo hemos demostrado con hechos, no solamente con palabras, no solamente en los temas de economía, crecimiento, empleo, inversión, productividad, salarios, donde vamos avanzando a pie firme, de hecho, estamos entre los países de mayor crecimiento de América Latina y el de mayor crecimiento de todos los países de la OCDE, y estamos preparados para enfrentar la crisis.

También en lo social. La ampliación del posnatal, no solamente de 3 a 6 meses, sino que también ampliar la cobertura de una de cada 3 mujeres, al cien por ciento de las mujeres trabajadoras en edad fértil, quedaron cubiertas con la nueva ley del posnatal que nuestro Gobierno impulsó.

La eliminación del descuento del 7%, el término de las listas de espera Auge, el avance sustancial en las listas de espera no auge.

Eso es un agenda potente en lo social, y nos queda el ingreso ético familiar para cumplir nuestro compromisote derrotar la pobreza extrema durante nuestro Gobierno. Un compromiso muy ambicioso, muy exigente, y que nos autoimpusimos con plena conciencia de las dificultades.

Pero también queremos avanzar en el terreno de perfeccionar nuestra democracia, porque eso es parte de lo que es el desarrollo integral.

Y creo que lo que ya hemos avanzado en agenda democrática, que ya les mencioné, es un gran avance. Pero no olvidemos que eso no agota nuestro debate, y nos queda pendiente tener una ley de partidos políticos y un sistema electoral que sean más jóvenes, más transparentes, más participativos y que no sean el centro del debate permanente, sino que sea el marco dentro del cual encauzamos los debates y las legítimas diferencias que existen y siempre deben existir en una sociedad libre, como queremos que sea la chilena.

Muchas gracias.