Desayuno con puntajes nacionales de la PSU
Saludo de S.E. el Presidente de la República, Sebastián Piñera, en desayuno con puntajes nacionales en la PSU
Santiago, 4 de enero de 2012
Quiero, en primer lugar, felicitarlos, porque no es casualidad que estén hoy día aquí. Yo sé que detrás de esto hay parte de talento que Dios les dio y que no es mérito de ustedes, pero que también hay una buena utilización de esos talentos, trabajo, vocación, dedicación.
Me recuerdo que cuando yo era estudiante en el colegio, que como todos esperaba el día viernes como la salvación, y después el domingo bajaba la depresión, porque se acercaba el lunes, hubo dos profesores que me cambiaron la vida, el profesor de matemáticas y el profesor de historia, que en lugar de transformar esos dos ramos en algo que era una carga dura y difícil, las transformaron en una verdadera pasión, hasta el día de hoy.
Pero además quiero decirles que siento una sana envidia al verlos hoy día aquí. Y por muchas razones. En primer lugar, porque son jóvenes, y la juventud es una etapa maravillosa de la vida. Uno va a recordar siempre la etapa que han vivido y la etapa que van a vivir, con mucha nostalgia. Y aunque se rían, en un tiempo más, porque a todos les van a llegar las canas, se lo van a estar contando a sus hijos y contando a sus nietos.Y así es la historia y así es la vida.
Pero además de ser jóvenes, tienen una segunda condición, que es que son jóvenes privilegiados en nuestro país, porque han tenido la oportunidad de estudiar en buenas escuelas y liceos, y eso se traduce en los resultados que han obtenido.
Pero además de ser jóvenes y de tener la oportunidad de una educación privilegiada, ustedes han sido destacados como puntajes nacionales. Y, por tanto, tienen toda una vida por delante.
Y acuérdense que lo que van a empezar a vivir ahora, la etapa universitaria, es una que es etapa maravillosa, porque uno es lo suficientemente joven para ser libre, y no tener muchas cargas y no tener muchos compromisos, y lo suficientemente adultos como para ser libres y poder disponer de sus propias vidas. Así que es una etapa en que uno logra encontrarse con autonomía, libertad, y es la etapa de los sueños, de los idealismos, y es una etapa que hay que vivir en la vida. Alguien dijo que el que no tenía sueños e idealismo, simplemente no merecía vivir.
Y, por último, decirles que el país espera mucho de ustedes, porque si ustedes son los más destacados de esta nueva generación de jóvenes que va a ingresar a la educación superior, por supuesto que el país espera mucho de ustedes.
Así que yo les quiero pedir que desarrollen su vida, sus proyectos personales, saquen adelante lo que es su misión, lo que es su tarea, pero acuérdense de que vivimos en sociedad, que hay muchos otros jóvenes chilenos que no tienen las mismas oportunidades o no han tenido los mismos talentos, o no han tenido los mismos méritos que ustedes, pero también ellos quieren y merecen una vida mejor.
Y, por último, les quiero contar una anécdota. Yo ingresé a la universidad el año 68, no se rían, a ver, ¿quién es el puntaje de matemáticas?, ¿hace cuántos años?, 43 años atrás. Y en esa época el mundo no era tan distinto. Yo me recuerdo que en esa época, año 68, fue un año muy especial: había una rebeldía, había un idealismo, los jóvenes querían cambiar el mundo. Yo me recuerdo que en los días de mayo, en París, todavía, cuando a alguno de ustedes le toque ir a París, vaya a la Universidad de la Sorbonne y se va a encontrar en las paredes lo que escribieron los jóvenes en esa época: “prohibido prohibir”, “la imaginación al poder”, “seamos realistas, pidamos lo imposible”.
En Estados Unidos era la generación hippie, cuando los jóvenes ¿se acuerdan ustedes?, “peace and love”. En esa época yo me recuerdo que para votar en Estados Unidos se requerían 21 años, pero para ir a Vietnam, 18 años. Y los jóvenes decían “cómo es posible que una sociedad nos considere maduros para morir, pero inmaduros para votar”. Y ahí surgió todo el movimiento hippie.
Y también en Chile. Fue el año de la primera toma. Hoy día las tomas son pan de cada día. En esa época era un evento, un acontecimiento, cuando se tomaron la universidad.
Así que ustedes ven que si bien han pasado muchos años, al fin y al cabo la vida es siempre la misma. Hay una lucha constante entre el coraje y el miedo. El coraje es la imaginación, la audacia, el atrevimiento, la rebeldía, que lo ponen normalmente los jóvenes, y el miedo es la experiencia, el cuidado, la prudencia. Y es bueno que estén los dos, porque si no estuvieran los dos, como decía Fittipaldi, si no estuvieran los dos, sin coraje no se sube al auto y no puede ganar; sin miedo, choca en la primera curva, tampoco puede ganar.
Pero yo siento que en la sociedad chilena, el miedo le está ganando al coraje, como que estamos demasiado poco dispuestos a asumir los cambios, a tomar riesgos, a mirar el futuro como una oportunidad.
Así que con estas reflexiones yo quería decirles que los felicitamos profundamente y que sentimos una sana envidia. Yo los veo a ustedes y me acuerdo de mis hijos. Pero al mismo tiempo nos sentimos muy orgullosos de lo que han logrado y muy esperanzados de lo que van a conseguir de aquí en adelante.
Así que, bienvenidos a esta Casa de La Moneda, están aquí en el Salón Montt-Varas, el Presidente Manuel Montt y su fiel ministro Antonio Varas. Éste es un salón que se dedica solamente a eventos muy importantes, como el que estamos compartiendo hoy día.
Y una breve reflexión.
En el pasado no tener educación era pobreza; en el presente, no tener educación de calidad va a significar miseria. Porque la sociedad nueva, ésta que está ya emergiendo, la sociedad que la vemos todos los días cómo irrumpe, del conocimiento, de la información, va a estar llena de oportunidades para los que tengan los instrumentos. Y el mejor instrumento es una buena educación. Pero va a ser muy cruel con los que no tengan las herramientas, y los va a dejar de lado.
Y la pregunta que tenemos que hacernos como país es si queremos subirnos a esta nueva sociedad del conocimiento y la información, o que nos deje el tren, como nos dejó en la revolución industrial, que nunca lo vimos.
Y hoy día tenemos la oportunidad de subirnos como protagonistas a esta nueva revolución de esta sociedad que emerge del conocimiento y la información.
Pero la verdad que si queremos hacerlo, tenemos que cambiar drásticamente nuestro sistema educacional en todos sus niveles y en todos sus aspectos.
Y por eso, lo que estamos intentando hacer, porque estos son problemas que se arrastran durante décadas, es algo muy profundo, lo que estamos intentando hacer es hacer una reforma en los tres niveles: preescolar, escolar y superior. Y hacer una reforma que no es solamente financiamiento, sino que también es preocuparnos de verdad de la calidad y crear una institucionalidad que sea realmente acorde.
Por eso que, por ejemplo, en el caso de la educación superior estamos haciendo un esfuerzo muy grande. Estamos prácticamente duplicando el número de becas, estamos estableciendo un sistema de financiamiento que sea realmente universal, de forma tal de que eso que todos queremos, que ningún joven se quede fuera de una buena educación superior por falta de recursos, si tiene el talento y tiene las ganas. Porque a veces hay mucha gente que tiene el talento, pero no tiene las ganas. Se requieren las dos cosas.
Y hemos puesto muchos recursos en mejorar el sistema de préstamos, el sistema de becas, en aumentar el financiamiento a las universidades estatales. Pero esa una parte del problema. La otra parte del problema, y ustedes lo han mencionado aquí, varios de ustedes, es la educación escolar, que tiene muchas desigualdades, que es muy distinto el mundo que enfrenta un joven que tiene acceso a un buen colegio, del que tiene acceso a un mal colegio. Por eso estamos tratando de igualar hacia arriba.
Y a eso apunta la subvención escolar preferencial. Ustedes saben que la reajustamos en un 21%, y la estamos extendiendo. Antes llegaba solamente hasta 7º básico. Llegó a 8º básico, vamos a seguir a 1º medio, etc., y la estamos extendiendo también a la clase media de nuestro país. Hoy día 1 millón de niños chilenos que reciben subvención escolar preferencial, tienen 90 mil pesos por alumno al mes. Hace sólo 5 años, era la mitad.
Pero además de la educación escolar, tenemos otra preocupación, que es la educación preescolar, porque muchos niños que vienen de hogares vulnerables, ustedes saben, cuando llegan a la educación escolar, ya es demasiado tarde, las carencias de sus hogares son irreversibles. Y por eso, también hicimos un compromiso, garantizar cien por ciento de cobertura de la educación preescolar a todos los hogares vulnerables y necesitados de nuestro país.
Así que yo espero que ustedes nos puedan ayudar, porque esta reforma está recién empezando.
¿Los jóvenes hicieron un aporte? Claro que hicieron un aporte. Yo me acuerdo que en Naciones Unidas yo planteé con mucha claridad que la causa de una educación de calidad para todos, es una causa noble, grande, hermosa, y lo creo firmemente. Pero una cosa es quererlo y otra cosa es hacerlo.
Así que ahora estamos involucrados en implementar esta reforma educacional, porque yo estoy convencido que si nos comparamos con los países de América Latina, no estamos mal. Pero la pregunta es ¿con quién queremos compararnos? Yo creo que siempre hay que compararse con los que van más adelante, no con los que están al lado o los que van más atrás. Y si nos comparamos con los países que van más adelante, tenemos que recuperar el tiempo perdido.
Y por eso yo quiero pedirles a ustedes, que lo tenemos planificado y organizado, que nos puedan ayudar en el mes de marzo, a recorrer muchos colegios de nuestro país, ustedes, con el título, el aura, el prestigio de ser puntajes nacionales, para motivar a los alumnos. Porque lo último que quería decir es que podemos tener financiamiento, buenos edificios, podemos tener los mejores currículum, ¿pero si no hay voluntad, si no hay compromiso? Y ustedes lo saben mejor que nadie. Y, por tanto, los protagonistas de esto son los estudiantes, es su educación, es su futuro, es su vida.
Y ustedes saben muy bien la diferencia entre comprometerse con algo y encontrarle sentido, importancia, trascendencia, cuando uno hace cosas que le gustan, uno las hace bien y lo pasa mucho mejor. Cuando uno hace las cosas a contrapelo, no las hace bien y no lo pasa bien.
Entonces, cómo motivar a nuestros jóvenes de que la educación es un privilegio. La educación es un medio y un fin. Siempre se ve la educación como un medio, “yo estudio para ser más productivo, tener más instrumentos”. Por supuesto que sí. Pero también es un fin, la educación es un fin, no enriquece como seres humanos.
Entonces, yo quería invitarlos a ustedes que en el mes de marzo hagamos un recorrido, en la inauguración del año escolar, para que la generación que viene, los que van a ser puntajes nacionales el próximo año, puedan recibir de parte de ustedes el testimonio vivo, personal, que es irremplazable.
Muchas gracias.
