Gobierno de Chile

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Juramento ministros de Educación y Agricultura

Juramento nuevos ministros

Palabras del S.E. el Presidente de la República, Sebastián Piñera, en juramento de nuevos ministros de Eduacción y Agricultura

Santiago, 29 de Diciembre de 2011

Hace algunas semanas o meses atrás, recibí la visita de dos ministros, el ministro Felipe Bulnes, ministro de Educación, y el ministro José Antonio Galilea, ministro de Agricultura. Los dos me expresaron en forma muy franca y muy clara que por razones atendibles y comprensibles querían poder cumplir otras tareas y otras misiones.

Lo conversamos largamente en esa oportunidad y en muchas otras, y acordamos con Felipe Bulnes y con José Antonio Galilea, que primero teníamos que cumplir etapas, completar funciones y que en el momento oportuno íbamos a poder satisfacer lo que era una legítima, comprensible y justificable decisión por razones de carácter personal.

Para mí fue una mala noticia, pero también fue una noticia que supe comprender.

Y quiero hoy día decirles con toda franqueza que los aplausos que hemos escuchado hace unos momentos, no son casualidad. Es el reconocimiento de sus pares, que es tal vez el reconocimiento más significativo y más profundo que puede obtener una persona de haber hecho servicio público con calidad, con nobleza, con dedicación, con talento, con compromiso.

Por eso no fue fácil la decisión de aceptar sus renuncias, porque si bien hemos avanzado mucho, al mismo tiempo sabemos muy bien que nos queda tanto por avanzar.

Pero les quiero agradecer, porque en la vida hay que saber agradecer y reconocer los méritos de las personas que desarrollan, con muchos sacrificios personales, y a veces con sacrificios que algunos ni siquiera imaginan, su vocación de servicio público.

Quiero decirle a Felipe Bulnes y a José Antonio Galilea que estoy profundamente agradecido, y quiero reconocer, destacar y agradecer lo que han significado estos 2 años, o casi dos años del ministro Bulnes en el Ministerio de Justicia y posteriormente en el Ministerio de Educación, y del ministro Galilea en el Ministerio de Agricultura. Se los agradezco sincera y profundamente.

Quiero decirles también que como Presidente estoy muy tranquilo y muy contento, porque sé que la labor de los dos ministros salientes va a ser continuada con igual brillo, dedicación, compromiso y nobleza, por los ministros que se incorporan hoy día a nuestro gabinete.

Los conozco a los dos hace mucho tiempo. Hemos trabajado juntos en muchas oportunidades, y no les voy a reseñar el currículum, pero son personas que tienen tres condiciones fundamentales, que son las que buscamos en todo ministro.

Primero, una sólida formación, comprensión de los problemas, experiencia.

Segundo, una sólida vocación de servicio público. Y si ustedes revisan los currículum de Luis Mayol y de Harald Beyer, van a darse cuenta que ellos participan prácticamente en todas las iniciativas públicas relacionadas con su sector. En el caso del ministro Harald Beyer, ha participado en múltiples labores de función pública. Aquí tengo una larga lista de grupos de trabajo y comisiones con gobiernos anteriores y también con nuestro Gobierno, lo cual refleja no solamente capacidad, sino que también refleja vocación de servicio público, compromiso por lo que es de todos, por lo que es público, y no solamente por nuestros legítimos proyectos de vida personal.

Y Luis Mayol también. Ha sido un hombre que permanentemente ha colaborado con muchos gobiernos, y especialmente con los planes de desarrollo rural, para poder mejorar la calidad de vida de esas chilenas y chilenos que viven o trabajan en el mundo de la agricultura y en el mundo rural, que son más de 2 millones de personas.

Esas son dos condiciones necesarias, capacidad, calidad, conocimientos, experiencia; la segunda, vocación de servicio público. Pero sin una tercera, las tareas no siempre resultan bien, y la tercera es pasión, liderazgo, fuerza, darse cuenta que todas las mañanas tienen que preguntarse cómo le cambio la vida a los estudiantes chilenos hoy día y cómo le cambio la vida a los habitantes del mundo agrícola y rural, aunque sea un granito de arena, pero todos los días la misión de un ministro es una sola: trabajar, aportar lo mejor de sí mismos para ir mejorando la calidad de vida de los chilenos, y en este caso tan importante, porque estamos hablando de nuestros niños y jóvenes, y estamos hablando de 2 millones de chilenas y chilenos que viven o trabajan en el mundo agrícola o en el mundo rural.

Las tareas que se han logrado durante estos años en ambos campos son muy notables.

Quisiera simplemente recordar que en materia de Educación y en materia de Agricultura hemos tenido avances muy significativos, que se refleja, por ejemplo, en algo que no se publica, que no se menciona, que no se comenta, porque así es la naturaleza humana: cuando las cosas están bien, se habla poco; cuando las cosas están mal, se protesta mucho.

Les quiero decir un solo dato: el sector agrícola ha sido durante el primer semestre de este año el sector más dinámico en crecimiento y creación de empleos de nuestra economía. Y eso era algo que creo que nunca antes había ocurrido. Y eso refleja una labor, un trabajo, no solamente del ministro de Agricultura, por supuesto que también del ministro de Agricultura, pero de esos 2 millones de chilenas y chilenos que quieren una vida mejor.

Tenemos una agenda por delante muy importante, y el ministro Luis Mayol la conoce. Por de pronto, implementar el Ministerio de Agricultura y Alimentos; velar porque nuestros agricultores compitan lealmente con sus competidores externos, pero también compitan lealmente con sus contrapartes internas, para que sea una competencia entre iguales; velar por transformar a Chile en una potencia agroalimentaria, y eso lo podemos hacer, porque Chile es un país privilegiado en materia de agricultura. En un mundo en que cada día hay menos terrenos fértiles para la agricultura y cada día más personas que necesitan consumir alimentos de calidad, Chile tiene una oportunidad única, y la está ejerciendo, y la está empujando, no es una promesa, ya estamos en ese camino, lo cual se refleja con los niveles de crecimiento que ha tenido la agricultura y el nivel de crecimiento que ha tenido también nuestro empleo en la agricultura, y toda la inversión sectorial que favorece al sector agrícola. La inversión en postas rurales, en escuelas rurales, en infraestructura rural, en caminos, en conectividad. No es casualidad que la primera prioridad después del terremoto fue recuperar todas las obras de riego, los embalses, los canales, muchos de los cuales estaban destruidos. Y eso sí que era contra el tiempo, porque tenían que estar listos para la temporada agrícola del año 2010.

Por eso queda una enorme labor por delante, que es básicamente hacer de Chile una potencia agroalimentaria, nuestra meta es estar entre los 10 países más importantes del mundo en exportación de alimentos, y vamos en ese camino, pero no como un objetivo en sí mismo, el objetivo de fondo es darle a la gente, a esos 2 millones de chilenas y chilenos del mundo rural, y tantos que dependen de la agricultura, que es una actividad primaria que mueve muchas otras actividades, como el comercio y el transporte, una vida de calidad, para que un niño que nazca en una comuna rural, tenga las mismas oportunidades que un niño que nazca en una comuna urbana.

Por supuesto que para eso hay mucho por hacer, que tiene que ver con apertura de mercados, estamos trabajando en abrir más mercados para nuestra agricultura, acabamos de firmar tratados muy importantes en esta materia, en traer la tecnología a todos los rincones del mundo rural, de hecho, a fines de este año vamos a haber llegado ya a más de 1.800 localidades rurales con banda ancha y vamos a terminar llegando a todas.

Y, por supuesto, crear las condiciones, aportar los medios, ayudar en materia de ciencia y tecnología, en fomentar la innovación y el emprendimiento, para que nuestro sector agrícola deje de ser un sector que se siente postergado y sepa que es parte esencial de nuestra sociedad, porque no hay un país desarrollado de verdad sin una agricultura sólida y firme. Y eso es lo que estamos logrando o trabajando para lograr en nuestro país.

En materia de educación, sin duda, lo hemos dicho muchas veces, la madre de todas las batallas. Si vamos a ganar o perder la batalla por el desarrollo, por el futuro, por una sociedad de oportunidades, de igualdades y de valores, lo vamos a tener que ganar en la sala de clases, y en todos los niveles.

Y por eso el ministro sabe muy bien, porque es un experto en estas materias y tiene una sólida formación académica, igual que el ministro de Agricultura, que conoce su rubro mejor que nadie, que lo podemos hacer.

Lo que está en marcha es una gran reforma educacional, mucho más profunda de lo que algunos han querido reconocer, porque es una reforma que va a todos los niveles, a la educación superior, técnico-profesional, escolar y también preescolar.

No se concentró solamente en las demandas más fuertes y más elocuentes. Nunca perdimos de vista que nuestro compromiso estaba con todos los niveles educacionales, y particularmente con aquellos niños que no protestan, que no marchan, pero que son las grandes víctimas de un sistema educacional que los ha ido condenando a no poder acceder a una educación de calidad y entrar al mundo de la sociedad del conocimiento y la información con los ojos vendados y con las manos amarradas.

Y, por tanto, la educación preescolar y nuestro compromiso de garantizarle acceso a una educación preescolar de calidad al cien por ciento de los niños y niñas pertenecientes al 60% de los hogares más vulnerables, es una de las cosas que más nos llena de orgullo, porque eso lo logramos con mucha perseverancia y con mucha fuerza.

Lo mismo en la educación escolar, donde estamos haciendo una reforma muy profunda, que no voy a enumerar, tareas en materia de institucionalidad, calidad, en materia de financiamiento, en materia de subvención escolar preferencial y en materia de educación superior.

Por eso yo quiero decirle a los dos ministros entrantes: su tarea vale la pena. Lo que ustedes hagan bien va a cambiar para mejor la vida de las personas; lo que ustedes dejen de hacer, no va a cambiar para mejor la vida de las personas.

Y por eso insisto en reconocer, sé muy bien que del punto de vista de capacidad, de conocimiento, de experiencia, de calidad humana, de vocación, de compromiso, sé muy bien que está todo ahí, pero les quiero pedir ese tercer factor, esa pasión, ese sentido de urgencia, ese sentido de responsabilidad, de sentir que ustedes son los responsables, en parte, naturalmente, de mejorar la vida de nuestros niños, de nuestros jóvenes y del mundo rural de nuestro país.

Les deseo desde el fondo del corazón una gestión fecunda, fructífera, y les quiero decir, van a contar con el apoyo irrestricto, verdadero y comprometido no solamente de este Presidente, sino que de todos los ministros que nos acompañan hoy en día, y que con el mismo entusiasmo y cariño con que despidieron al ministro Galilea y al ministro Bulnes, hoy día reciben al ministro Mayol y al ministro Beyer.

Muchas gracias.