Gira Rancagua
Palabras de S.E. el Presidente de la República, Sebastián Piñera, en ceremonia de entrega de conjunto habitacional Compañía Real (Ex Villa Cordillera)
Rancagua, 12 de Diciembre de 2011
Muy buenos días:
La verdad es que hoy día los protagonistas de esta fiesta, son ustedes, las familias que tuvieron la perseverancia, la esperanza, la fuerza para no dejarse quebrar por la adversidad. Hoy día estamos cosechando los frutos de esa actitud, de esa fuerza interior.
Quiero felicitar a muchos hoy día. Contarles que estoy muy contento de estar nuevamente en esta Región del Libertador Bernardo O’Higgins y en esta ciudad de Rancagua, que en mapudungun significa “cañaveral”, y por muchas razones, ésta es una tierra heroica, histórica, además recoge lo mejor de nuestras tradiciones, de nuestra cultura, de nuestro folclore, pero para mí tiene un significado muy especial, porque yo he estado muchas veces, como lo recordó Eduardo, el alcalde, como lo recordó el ministro, recuerdo cuando visitamos juntos la Villa Ribera del Río, que es un campamento, y recuerdo muy bien la primera vez que visité la Villa Cordillera.
Lo cierto es que ésta es una Villa que partió mal, porque fue mal construida desde sus orígenes. Por lo tanto, para muchas familias que están aquí presentes, lo que debió haber sido el sueño de la casa propia, partió desde el primer momento como una verdadera pesadilla.
La historia ustedes la conocen mejor que nadie, problemas de construcción, problemas con las aguas servidas, que emergían. Recuerdo muy bien cuando vi esta Villa Cordillera con latones y con nylon, y de inmediato nos dimos cuenta que teníamos que hacer una solución de verdad, una solución radical.
Por eso nos comprometimos, y los compromisos hay que cumplirlos, o por lo menos hay que hacer todo lo que uno puede para cumplir los compromisos. Y nos comprometimos con las familias que vivían en la Villa Cordillera, que íbamos a encontrar juntos una solución definitiva a los problemas que los habían acompañado durante más de 20 años.
Y por eso hoy es un día muy especial. Quiero felicitar a los trabajadores, que con sus manos, su esfuerzo, su trabajo, construyeron estas viviendas. Quiero felicitar a las familias, que se organizaron, trabajaron, y a pesar que pasaron por momentos muy difíciles, lo sé muy bien, Paola nos decía que habían pasado muchas penas, y también alegrías.
Yo le quiero contar, Paola, que en la Presidencia de la República es parecido, también se pasan muchas penas, pero hay momentos de mucha alegría, y éste es uno de ellos. Porque todo el esfuerzo y el trabajo que uno pone en esto, y no solamente lo pone uno, porque uno al final arrastra a toda su familia, conmigo trabajan mi mujer, trabajan mis hijas, que me reclaman que no tienen sueldo.
A propósito de mi mujer, ella está recorriendo Chile, organizando la Navidad, y va a venir a Rancagua esta tarde, venía llegando de Mulchén, Linares, Concepción, Talcahuano, llegó muy tarde ayer en la noche, y cuando yo le conté que venía para acá me dijo “yo también voy a ir esta tarde a celebrar la Navidad”, porque la Navidad es una fiesta de familia, de los niños, ella quería ser parte de eso y me pidió sí una cosa, y por eso quiero recoger las palabras del alcalde, me pidió que no deje nunca, cuando la mencione a ella, de recordar una campaña que ella está liderando, que es la campaña Elige Vivir Sano.
Quedé muy preocupado por el informe de salud que recibí hace algunos días, porque en Chile somos un país que no se alimenta bien, que no hace deporte y, por tanto, tenemos muchos problemas de enfermedades que podemos prevenirlas, podemos curarlas. Por eso, la campaña Elige Vivir Sano, alimentarnos en forma más sana, hacer más deporte, compartir más con la familia, aprovechar mejor nuestra naturaleza, son los cuatro pilares de esta campaña, y es bueno que todos nos comprometamos para hacer de Chile un país que tenga una cultura de vida sana.
Le decía a Paola que yo seguí muy de cerca su trabajo, también lo que hizo la señora Patricia, la señora Andrea, que la acompañaron siempre, y vi cómo ni siquiera en los momentos más oscuros, que fue el terremoto, el terremoto fue como una especie de lápida a una Villa Cordillera que llevaba 20 años con muchos problemas, el terremoto fue como la gota de agua que rebalsó el vaso.
Recuerdo haber estado aquí antes del terremoto, y también después del terremoto, el día 11 de marzo, cuando nos tocó asumir el Gobierno el año pasado, yo estaba recibiendo a todos los Presidentes y los Reyes que habían venido a participar de la ceremonia de cambio de mando, estábamos en Cerro Castillo, en ese momento tomé una decisión, era explicarles a los Presidentes que no iba a poder almorzar con ellos, porque habíamos tenido otro terremoto, nuevamente Rancagua y esta región habían sido golpeadas muy fuertemente, y decidí venirme. Creo que fue una buena decisión, porque un buen Presidente tiene que sentir los problemas de la gente como si fueran propios, estar cerca de la gente, trabajar incansablemente por resolver los problemas.
Y los problemas no son fáciles de resolver. Por eso yo quiero felicitarla, Paola, por una actitud suya y de toda la gente que la acompañó, porque a veces es muy fácil protestar, mirar los problemas y escandalizarse, pero eso no ayuda a resolver los problemas, y sabemos que en Chile hemos tenido y seguimos teniendo muchos problemas, lo importante es que tengamos la voluntad, fuerza, unidad y espíritu para enfrentar esos problemas e ir resolviéndolos.
Por eso a mí siempre me impresionó que en medio de tanto dolor y dificultades que habían vivido los habitantes de Villa Cordillera, Paola y toda la gente que la acompañaba, en todas las visitas siempre veía la fuerza, las ganas de mirar hacia adelante, de resolver los problemas. Eso es lo que yo llamo un liderazgo positivo, que no oculta los problemas, nunca me ocultaron los problemas, al revés, me los contaban en forma muy fuerte y con emoción, pero al mismo tiempo siempre estaban dispuestas a trabajar para resolver esos problemas. Esa es la forma en que los países realmente avanzan.
Por eso para mí es un día de mucha alegría, hoy día que estamos inaugurando esta primera etapa de este proyecto Compañía Real I, 142 viviendas, 142 familias, que para ellos esto es mucho más que una vivienda, es el inicio de una nueva vida.
Muchos de ustedes vivían como allegados o vivían como arrendatarios, pero hoy día van a poder iniciar una vida nueva en una casa propia. Quiero pedirles una sola cosa, que nunca nos olvidemos que lo más importante no son las puertas, las ventanas, a pesar que estas casas son bien construidas, nos preocupamos que se construyeran bien y no repetir los errores de la Villa Cordillera, y hemos podido ver que tienen nuevas técnicas, son incombustibles al fuego, están protegidas contra la humedad, protegidas contra la lluvia, tienen buenas instalaciones, cerámica, tienen además artefactos de primera calidad en los baños y en la cocina, tienen paneles termo-solares, que van a permitir calentar el agua y ahorrar gas y, por tanto, contribuir a un país más limpio.
Pero lo más importante es la familia que va a vivir adentro, el hogar, las relaciones de cariño entre los padres y las madres, las parejas, los hijos, las hijas, las abuelitas, los nietos, porque eso es lo importante, lo importante que dentro de cada una de estas 142 viviendas que inauguramos hoy día, van a haber 142 familias que van a iniciar una vida nueva. Espero que esa vida nueva sea mejor, porque de nosotros depende que la vida nueva, que es la que tenemos de aquí en adelante, sea mejor que la que hemos tenido hasta el día de hoy.
Pero vamos a seguir, porque el 22 de este mes vamos a inaugurar la segunda etapa, otras 150 viviendas, para ir cumpliendo el compromiso que asumimos con los vecinos de Villa Cordillera. Después de eso vamos a seguir adelante con otros proyectos que también están en nuestro trabajo que tenemos por delante. Vamos a inaugurar los proyectos habitacionales Don Mateo I, II, III y IV, para 500 familias, después Villa Los Parques I y II, para 260 familias, el Condominio Los Álamos de La Cruz, Doña Gabriela, Ilusión y Futuro, Nuevo Horizonte, Parque Constanza Oriente y el Condominio Los Álamos, de forma tal de ir cumpliendo con las familias de nuestro país que no tienen vivienda.
Les quiero contar en dos palabras, cuando asumimos el Gobierno teníamos un déficit de 600 mil viviendas. Eso es lo que estimaban los expertos, la Cámara de la Construcción, 600 mil familias que no tenían una vivienda propia y que vivían en campamentos o vivían como allegados, vivían, pero no vivían con la dignidad que se requiere para poder salir adelante junto a sus seres queridos. Y nos propusimos cerrar ese déficit.
Desgraciadamente, pocos días antes de asumir, el 27 de febrero, en pocos minutos ese déficit ya no eran 600 mil viviendas, sino que se incrementó en 220 mil viviendas adicionales, que fueron las viviendas destruidas o dañadas por el terremoto.
El ministro nos recordaba, los terremotos son devastadores y toma mucho tiempo volver a ponerse de pie. Es verdad lo que decía el ministro, los tiempos que han tomado otros países, algunos países de América Latina, pero también los tiempos que le ha tomado a países desarrollados. He conversado con las autoridades de Estados Unidos por el Huracán Katrina y con las autoridades de Japón, por el terremoto que sacudió a Japón con mucha fuerza, y a ellos también les va a tomar muchos años reconstruir lo que el terremoto destruyó.
Por eso, cuando nosotros iniciamos nuestro Gobierno nos hicimos un compromiso, nos fijamos una misión, que no era fácil, era muy ambiciosa.
Ahora, es verdad que el ser humano tiene memoria frágil y muchos hoy día se olvidaron del terremoto, tal vez porque hemos logrado hacer que el país volviera a funcionar con normalidad, que vuelva a crecer, crear trabajo, inversión y avanzar, pero nosotros no nos hemos olvidado ni un solo segundo del terremoto y de las familias que fueron dañadas y perjudicadas por el terremoto.
Quiero contarles en dos palabras. Nosotros hicimos un compromiso, que era reconstruir nuestro país durante nuestro Gobierno. Es decir, nos fijamos que en un plazo de 4 años íbamos a reconstruir lo que el terremoto y el maremoto habían destruido: viviendas, escuelas, hospitales, puentes, carreteras, municipalidades, iglesias y muchas cosas más. Lo vamos a cumplir.
Hoy día hemos avanzado dos tercios del camino. Eso es mérito de todos los chilenos. Nos queda todavía un tercio por reconstruir y no podemos olvidarnos de que hay mucha gente que sigue sufriendo las consecuencias del terremoto. Entre ellos estaban ustedes, las familias que vieron cómo el terremoto fue la lápida para la Villa Cordillera.
¿Qué hemos hecho hasta ahora? Porque se dicen tantas cosas. En materia de reconstrucción, dijimos que íbamos a reparar, reconstruir las 220 mil viviendas que habían sido destruidas o dañadas por el terremoto y por el maremoto. Hoy día hemos entregado 190 mil de los 220 mil subsidios y esperamos que antes de que se cumplan los dos años, hayamos terminado el proceso de entrega de los subsidios, es decir, en unos pocos meses más.
Hemos iniciado 130 mil obras de reconstrucción, de construcción, de reparación y hemos entregado 70 mil obras terminadas.
Estamos iniciando obras a un ritmo de 5 mil al mes. Y, por lo tanto, en un año, si mantenemos esa velocidad, van a ser 60 mil.
Como ya hemos iniciado 130 mil y tenemos que hacernos cargo de 220 mil, nos faltan 90 mil obras por iniciar, ministro. Si logramos hacer 60 mil al año, en un año y medio vamos a poder tener iniciadas todas las obras de reconstrucción de lo que el terremoto destruyó. Es decir, a mediados del año 2013, durante nuestro Gobierno, podemos haber iniciado, y muchas obras terminadas, naturalmente, todas las 220 mil viviendas que el terremoto destruyó o simplemente dañó.
Eso significa cumplir el compromiso, el compromiso de reconstruir durante nuestro Gobierno lo que fue destruido por el terremoto y el maremoto más devastador que hemos tenido en la historia de nuestro país.
Entonces, los números son simples: hemos entregado 190 mil de los 220 mil subsidios comprometidos, hemos iniciado obras por 130 mil soluciones y hemos terminado 70 mil obras, y estamos en buen camino, pero no hay que dormirse en los laureles, porque como dijo el ministro, sabemos que hay muchas familias que siguen esperando, y a esas familias no las hemos olvidado ni tampoco las vamos a olvidar.
Y esto es la reconstrucción, porque además de la reconstrucción sin duda que teníamos que seguir construyendo las viviendas de los planes normales, porque hay regiones que no fueron afectadas por el terremoto, y también hay familias en esas regiones que quieren su vivienda.
Por eso, junto con el plan de reconstrucción, no descuidamos el plan de construcción normal, que va a seguir adelante.
Pero hay otra cosa que me parece muy importante, y aprovecho que está aquí Felipe Kast, que es el delegado Presidencial para el problema de las aldeas, no hemos olvidado ni por un solo instante que partimos nuestro Gobierno con 4.400 familias viviendo en aldeas, y dijimos que esa era una solución transitoria y que no íbamos a caer en esa práctica tan chilena, que lo transitorio se transforma en definitivo.
Y, por tanto, nos comprometimos, y yo recuerdo muy bien lo que dijimos el 21 de mayo recién pasado, de que antes que se inicie el segundo invierno, 21 de junio del año próximo, todas las familias que vivieran en aldeas iban a estar viviendo en su casa propia, o sus casas propias iban a estar en pleno proceso de construcción. Por lo tanto, las familias iban a estar viviendo en su vivienda nueva, o por lo menos podía ir a visitar la vivienda donde esa familia va a vivir.
Quiero decirles que nos hemos propuesto cumplir con ese compromiso. No es fácil, y hemos tenido muchas reuniones de trabajo con el Delegado Presidencial y con el ministro de Vivienda, pero nuestra meta, y quiero que lo sepan las familias que viven en aldeas, que no nos hemos olvidado de ellas, nuestra meta es que en marzo de este año podamos iniciar el último proyecto de construcción de nuevas viviendas, que es el proyecto SPK en el Morro de Talcahuano, de forma tal que cuando lleguemos al 21 de junio y se inicie un nuevo invierno, todas las familias que hoy día viven en aldeas sepan que, o ya están viviendo en viviendas propias, porque hemos logrado resolver los problemas de muchas familias, o van a encontrar su vivienda propia de aquí al 21 de junio, o cuando llegue el invierno van a ver que su vivienda propia está en pleno proceso de construcción. Eso es otro compromiso.
Les quiero decir, en nuestro Gobierno nos tomamos muy en serio los compromisos. Cada vez que comprometemos algo no es una cosa improvisada, espontánea, que se nos ocurrió decir, como uno a veces dice “buenas intenciones”. No, antes de asumir un compromiso hacemos nuestro trabajo, y vemos si es posible, cuánto cuesta, cómo lo podemos cumplir, cuánto tiempo va a tomar.
Por eso quiero decirles a ustedes que el compromiso que adquirimos con las familias de la Villa Cordillera, cuando lo asumimos, lo asumimos con plena conciencia y con plena responsabilidad.
Por eso hoy día estoy como Presidente muy contento. Es de esos buenos momentos en la Presidencia. Paola, usted hablaba que la vida tiene momentos tristes y momentos alegres. La Presidencia es igual, y hoy día me siento muy contento, porque estamos en época de Navidad, en que los espíritus se ponen más contentos, pero muy contento porque las familias de la Villa Cordillera, que han pasado tantos sufrimientos, tantas angustias, tantas carencias, durante tanto tiempo, van a encontrar una solución que hoy día inauguramos con estas 140 viviendas, pero que va a ser una solución para todas y cada una de las familias de esta Villa Cordillera.
Por eso saludo a los que tuvieron la fe y la esperanza, a los que trabajaron con sus manos para construir estas viviendas, al señor alcalde, por todo el esfuerzo y el tiempo que ha dedicado, al señor intendente, al señor ministro de Vivienda, que a veces yo sé que lo presionamos mucho, pero usted es joven, todavía no tiene ninguna cana, así que no siento ningún cargo de conciencia con pedirle siempre hacer las cosas más rápido y hacer las cosas mejor.
Muchas gracias.
