A seguir mejorando nuestra democracia
El consorcio que reúne a siete de los más importantes think tanks de nuestro país y al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) acaba de presentar una nueva versión de su encuesta Auditoría a la Democracia. Ella entrega información muy valiosa: muestra en qué estamos progresando en el ámbito político, dónde existen síntomas preocupantes y qué aceptación tienen las medidas con que estamos enfrentándolos.
Entre los aspectos positivos se cuenta una valoración hacia la democracia sustancialmente mayor que hace unos años, un fortalecimiento relevante del respeto por el Estado de Derecho y un sólido sentimiento nacional.
Quienes piensan que la democracia es preferible a cualquier otro sistema de gobierno han aumentado desde 45% en 2008 hasta 64% en 2012. Y los chilenos tienen, en general, una percepción favorable y optimista acerca de la evolución de nuestro sistema político. Creen mayoritariamente que Chile es hoy más democrático que hace diez años y mucho más que antes de 1973, y que dentro de diez años lo será más que ahora.
En cuanto a la vigencia del Estado de Derecho, entre 2010 y 2012 subieron de 55% a 63% quienes opinan que se deben obedecer las leyes siempre y sin excepciones. Sólo 21% aprueba los bloqueos de calles y carreteras, 19% las huelgas de hambre y 15% las tomas. Y en lo que respecta al sentimiento nacional, 94% siente orgullo de ser chileno.
Pero el estudio corrobora también síntomas negativos que hay que atender. Como en las versiones anteriores, la mayoría de los chilenos (57%) califica el funcionamiento de nuestra democracia como regular. Y aunque, en general, la evaluación no es peor que la registrada cuatro años atrás, la confianza en las instituciones es baja. Únicamente Carabineros, las radios y las Fuerzas Armadas cuentan con mucha o bastante confianza de parte de más del 50% de nuestros compatriotas, mientras el Congreso y los partidos cierran la lista con 15% y 9%, respectivamente.
Esto reafirma la imperiosa necesidad de seguir impulsando una agenda destinada a renovar nuestra política y a perfeccionar y profundizar nuestra democracia. Ese ha sido uno de los principales empeños del Gobierno. Y las medidas que hemos promovido por las que se preguntó en la encuesta reciben apoyo mayoritario. El 79% prefiere que los partidos seleccionen a sus candidatos por medio de primarias y el 61% que lo hagan a través de primarias abiertas, en que puedan participar todos los ciudadanos. El 57% es partidario del voto voluntario y 51% estima que los plebiscitos comunales son una buena forma para decidir sobre los problemas locales.
Aunque mejorar la política no es sólo cosa de reformas legales, aquellas que dan más poder e información a los ciudadanos, poniendo en sus manos más herramientas para elegir, controlar y dar a conocer su parecer a quienes gobiernan en su nombre, son una vía propicia para perfeccionar nuestra democracia.
El año pasado conseguimos materializar tres reformas que suponen una considerable innovación en nuestro sistema político y que juntas pueden hacer una diferencia importante: la institucionalización de primarias vinculantes y organizadas por el Estado para la selección de candidatos a Presidente, senadores, diputados y alcaldes; la creación de un sistema de inscripción electoral automática y el voto voluntario. Ellas aumentarán la competencia por los cargos de elección popular y exigirán de los candidatos mejores propuestas para movilizar a unos electores ya no obligados a votar por el mal menor.
Pero hay varias iniciativas más que deseamos aprobar este 2013. Queremos fortalecer la participación en los ámbitos regional y local, con la elección directa de los consejeros regionales y una normativa que facilite la realización de plebiscitos comunales, y seguir aumentando la transparencia del Estado con reglas claras para prevenir conflictos de interés y regular el lobby . Y estamos reestructurando el Servicio Electoral y próximamente presentaremos un proyecto de ley para corregir los defectos de los nuevos procedimientos electorales que dejaron de manifiesto los pasados comicios municipales.
Ello debería revertir el hecho más preocupante que revela la encuesta: el drástico aumento, de 7 a 38%, de quienes consideran -erróneamente, por cierto- que nuestros procesos electorales son deshonestos.
Si logramos concluir estas reformas, el optimismo general de los chilenos sobre el futuro de nuestra democracia podrá descansar sobre bases sólidas.
Columna publicada en El Mercurio





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