Maternidad y desarrollo
LA MATERNIDAD es uno de los regalos más maravillosos que podemos tener como mujeres. Sabemos que lo que hagamos o dejemos de hacer afecta directamente a quienes más queremos: nuestros hijos. La demanda social y personal por ser una buena madre, especialmente en una sociedad que nos otorga a nosotras la responsabilidad casi exclusiva de la crianza y educación de nuestros niños, es enorme.
Desde el sector público se han diseñado e implementado políticas que promueven el vínculo madre e hijo, y el desarrollo de un ambiente propicio para la maternidad, con el consecuente bienestar que esto conlleva. Estos esfuerzos han significado un gran avance, sin embargo, no han logrado dar completa cuenta de la complejidad del proceso de la maternidad y su valor para la sociedad. Hoy, los desafíos que enfrentan las mujeres en el ejercicio de la maternidad son distintos respecto de décadas anteriores.
Actualmente, éstas deben enfrentar presiones familiares, laborales y económicas cada vez mayores, evolución que no ha ido de la mano con la corresponsabilidad y visualización del hombre en su rol paterno. Hay cifras que nos permiten aproximarnos a la realidad que las mujeres enfrentan y comprender la necesidad de dar una respuesta a las madres en estas situaciones. Sabemos que en nuestro país no se ha podido disminuir la tasa de embarazo adolescente. El 2009 hubo 40.700 nacidos vivos de madres adolescentes, cifra que ha ido en aumento. Por otra parte, las madres con embarazo en conflicto, cuando enfrentan un ambiente adverso con su pareja o familia, pueden optar por no continuar con la gestación, con todas las consecuencias que esto conlleva. Según estimaciones del Ministerio de Salud, hay aproximadamente 120.000 abortos provocados al año.
Actualmente, cada vez más mujeres están asumiendo solas la maternidad. El 83,7% de los hogares monoparentales corresponden a jefatura femenina y un tercio de estos hogares son indigentes. El número cada vez más alto de demandas por pensión alimenticia dan cuenta del escaso desarrollo de la corresponsabilidad que aún se da en nuestra sociedad. El año pasado se produjeron más de 190.000 demandas por esta causa. Hay problemas de los cuales incluso la misma madre que los está sufriendo no está consciente, como es la depresión posparto. Sólo un 50% de éstas son diagnosticadas.
El gobierno del Presidente Piñera se ha propuesto apoyar a las mujeres en su maternidad. Un gran paso fue la aprobación de la extensión del posnatal. Ahora desde el Sernam se está impulsando un programa de acompañamiento a las madres que atraviesan situaciones complejas. El propósito es acogerlas, y promover los recursos y capacidades para superar sus problemas. En los casos más complejos, podrán acceder a atención psicosocial y ser derivadas a instituciones del sector público y privado que tengan la capacidad y experiencia para hacerlo.
Estamos convencidos que proteger y fortalecer la maternidad, apoyar el desarrollo integral de la familia y promover un equilibrio más justo entre hombres y mujeres en el mundo público y privado son algunos de los mayores desafíos que tenemos para construir una sociedad justa y humana.
Columna publicada en La Tercera

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