“No te rindas nunca”
La partida de Felipe Cubillos ha sido una pérdida no sólo para su familia y amigos, sino para el país. Felipe fue un hombre excepcional, un emprendedor en áreas múltiples que en la última etapa de su vida volcó todas sus energías a un objetivo admirable, como fue la reconstrucción del país.
Quienes hemos estado en la actividad pública por tantos años sabemos que la capacidad de liderazgo es el motor fundamental para impulsar el bien común. Felipe era un líder nato, un hombre capaz de aglutinar múltiples voluntades en busca de un objetivo. Y cuando tenía algo en mente, nadie lo paraba. Como él mismo dijo hace no mucho en una entrevista, su motto era “no te rindas nunca”.
Ahora que ha partido, hay dos facetas de su vida que me gustaría destacar. Primero, su vocación de emprendimiento. Fue un hombre tremendamente inquieto, amante de asumir nuevos desafíos, dispuesto a sacar siempre grandes proyectos adelante. Esta característica lo volcó en el ámbito empresarial, donde impulsó iniciativas innovadoras en diversas áreas.
Como chileno y como ministro de Economía siento orgullo y satisfacción cuando veo que nuestro país es capaz de generar emprendedores como Felipe a los cuales tenemos que apoyar y abrir espacios.
La segunda faceta notable de Felipe fue su tremenda sensibilidad social, la que lo llevó a empatizar con el sufrimiento de las víctimas del terremoto y poner en marcha una campaña de ayuda que se terminaría transformado en el Desafío Levantemos Chile.
Esta característica de emprendedor social dejó una profunda huella en el Ministerio de Economía según he podido constatar. Él fue una pieza muy importante en iniciativas como “Volvamos a la mar” de la Subsecretaría de Pesca, que fue en ayuda de los pescadores con embarcaciones dañadas. También impulsó junto a Sercotec un convenio para financiar módulos que permitieran a pequeños emprendedores, como artesanos y dueños de restaurantes y hosterías, retomar sus actividades.
Para construir el Chile que queremos, necesitamos de muchos hombres y mujeres que tengan capacidad de liderazgo y una actitud emprendedora para hacer de éste un país mejor para todos. Estoy seguro que desde esta perspectiva la trágica muerte de Felipe no será en vano. El encarnó como pocos la alegría de emprender e innovar y en la última etapa de su vida, después del terremoto, nos mostró su profundo amor por Chile y en especial por los que más sufren.
Columna publicada en La Segunda

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