Primarias: un gran paso hacia una mejor democracia
Cuando el Presidente Piñera, en cumplimiento de su Programa de Gobierno, firme el proyecto de ley que propone la creación de un sistema de primarias voluntarias y vinculantes para la selección de candidatos a cargos de elección popular, se estará iniciando un paso importante en el perfeccionamiento y la profundización que requiere nuestra democracia.
Chile vivió hace dos décadas una transición a la democracia bastante ejemplar. Y el funcionamiento de ese sistema político desde entonces merece, en términos generales, una evaluación muy positiva, pues ha permitido combinar estabilidad institucional con flexibilidad, evolución y -últimamente- alternancia, consiguiendo encauzar el progreso del país en muchos campos.
Pero hace tiempo vemos cómo se reduce la participación electoral, cómo envejece el padrón y cómo disminuye la confianza en las instituciones políticas y especialmente en los partidos. Según las encuestas del CEP, en 1990 un 22% de los chilenos no se sentía identificado con ningún partido político, cifra que ha crecido hasta el 60%. Y los acontecimientos recientes han puesto de manifiesto las dificultades de los partidos para representar a los ciudadanos y canalizar sus demandas a través de las instituciones.
Por eso el Gobierno elaboró una extensa agenda para hacer a nuestra democracia más transparente y participativa. Esa agenda se está conversando en un proceso de diálogo abierto, sin exclusiones, con todos los partidos políticos con representación parlamentaria que es conducido por el Ministro del Interior.
En nuestra agenda y en esas conversaciones, las primarias son ciertamente una pieza muy importante del común objetivo de una mejor democracia, pues una de las causas de la desafección hacia las instituciones políticas es que las personas sienten que en las elecciones populares sus opciones se restringen a las que un reducido número de dirigentes políticos decide poner en las cédulas electorales.
Dado que nuestro Gobierno cree en la libertad y confía en las personas, el proyecto de ley que someteremos a consideración del Congreso busca compatibilizar el incremento de la participación con la autonomía de los partidos y de los ciudadanos y opta, ciñéndose a la Constitución, por un sistema de primarias voluntarias aunque vinculantes. Los partidos o los pactos que ellos formen podrán escoger a sus candidatos a Presidente de la República, a Senadores, Diputados y Alcaldes a través de elecciones organizadas por el Estado en fechas previstas por la ley, en las que podrán participar, según determine cada partido o pacto para cada caso, los militantes del o los partidos involucrados, ellos y los independientes, o derechamente todos los ciudadanos con derecho a voto del territorio correspondiente. Y los ciudadanos serán los encargados de determinar cuánto pesa en su decisión que un candidato haya sido seleccionado de modo abierto o cupular.
Las primarias hacen la selección de candidatos más transparente, participativa y competitiva, incrementando tanto la libertad de elección de los ciudadanos como la igualdad de oportunidades en el acceso a cargos públicos, todo lo cual ofrece incentivos para una política de calidad y en permanente renovación. La ley que esperamos aprobar pondrá, así, en manos de los partidos una excelente herramienta para mejorar su conexión con la ciudadanía y en las de ésta una oportunidad para premiar a quienes amplían su esfera de participación en las decisiones políticas.
Columna publicada en La Tercera

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