Portabilidad y el fin de los amarres a la competencia
Los servicios de telecomunicaciones son estratégicos para el desarrollo del país y vitales para la comunicación y conectividad cotidianas de todos los chilenos.
Pese a la relevancia de esta industria, el panorama al asumir el actual Gobierno era decepcionante. Los mitos de una industria autosustentable se derribaron con el terremoto junto con la respuesta de las comunicaciones y la credibilidad de los usuarios.
El diagnóstico fue evidente. Teníamos una industria con un marco regulatorio obsoleto, anclada en visiones del pasado, llena de restricciones para la competencia y con usuarios desprotegidos sin derechos claros, clamando por transparencia y calidad de servicio.
La agenda de la Subtel en el primer año se concentró en modernizar la regulación, poniendo el foco en los consumidores, consagrando cambios legales y normativos profundos que van a impulsar un nuevo ciclo virtuoso en las telecomunicaciones.
Hoy tenemos nuevos derechos para los usuarios, con mayores exigencias para las empresas en transparencia y competencia. Estamos terminando con los amarres, la letra chica y las cláusulas abusivas. Es tiempo que los usuarios reciban verdadera calidad de servicio.
A ello apunta nuestra política pública y el mandato que nos dio el Presidente Sebastián Piñera de terminar con las restricciones y barreras en la Industria de las telecomunicaciones, que impidan su desarrollo en un clima de competencia. Nos pidió defender a los consumidores y asegurar que los beneficios del desarrollo tecnológico lleguen a las personas.
En este plan de trabajo, la portabilidad numérica va a remecer la inercia del mercado y romperá las cadenas de los usuarios. No hay mejor impulso para la competencia que la libertad de los usuarios para elegir, sin amarres artificiales.
Para tener cada vez mejores precios y mejor servicio, se requiere más y más competencia. Las señales regulatorias que ha entregado la Subtel en este año y medio al mercado han tenido una gran respuesta de los inversionistas y del Parlamento. Iniciaremos la portabilidad numérica con el doble de operadores en el mercado móvil, uno de ellos el primer operador móvil virtual de Chile -al que podría sumarse otro más con la llegada de Virgin- con nuevos contratos más transparentes; con nuevos derechos y garantías legales para todos los usuarios; incluyendo a los prepago que no tenían derechos claros.
Iniciamos un camino sin retorno hacia la modernización de esta industria. Portabilidad, fin de la Larga Distancia Nacional, convergencia fijo móvil, transparencia en Internet, innovación tecnológica de Cuarta Generación (4G), nuevos competidores y operadores neutros rompiendo la integración vertical y, lo principal, no más amarres, abusos y restricciones para los usuarios.
Esta Industria dejará atrás para siempre la mochila del siglo XX y entrará de lleno a la convergencia tecnológica del siglo XXI.
Columna publicada en La Segunda

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