Gobierno de Chile

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21 de mayo: Acciones y no promesas

El Presidente de la República hizo el sábado pasado una cuenta pública maciza, con resultados concretos y medibles de los compromisos asumidos hace poco más de un año. Ante ello, han surgido cuestionamientos sin fundamentos que parecieran intentar ocultar con una “cortina de humo” hechos que muestran a un gobierno que cumple ante los ciudadanos.

Algunos han hablado de “autocomplacencia”, pero no se trata de eso, sino de datos objetivos. El Jefe de Estado respaldó los avances del gobierno con cifras concretas, medidas por instituciones respetadas, que muestran un alto porcentaje de cumplimiento y por eso es imposible no sentir orgullo, especialmente después del sexto peor terremoto en la historia y de la fuerte recesión mundial en 2009.

Se ha cuestionado, además, que hubo “pocos anuncios”. Sin embargo, el discurso es justamente una cuenta pública en que el Presidente debe mostrar los resultados de su administración hasta ese minuto y no centrar sus palabras en promesas. En ese sentido, el Presidente Piñera retomó una tradición republicana nacional que se había perdido los últimos años, cuando los mandatarios habían centrado su mensaje justamente en anuncios y no en rendir cuentas.

El balance fue macizo respecto de los siete ejes prioritarios del Gobierno. La economía ha crecido en más del 7% en el último año; fueron creados 487 mil empleos en 2010; los estudiantes con más de 600 puntos que ingresaron a pedagogía aumentaron en casi un 60%; comenzó la entrega del Ingreso Ético Familiar; las listas de espera del AUGE cayeron de más de 300.000 personas a 53.000; los hogares víctimas de delitos bajaron un 16% y los recursos para el Fondo Nacional de Desarrollo Regional crecieron un 50%.

Además de ser plenamente coherente, el discurso presidencial mostró una actitud responsable. Por una parte, porque exhibió el coraje necesario para afrontar ahora las decisiones difíciles que el futuro del país requiere, aun cuando ello signifique asumir costos políticos inmediatos para producir beneficios sociales y económicos que tardarán años en llegar. Es claramente el caso de la energía, ámbito en que se está haciendo lo necesario para contar simultáneamente con más de ella, menos contaminante y a más bajo precio.

Se dijo también que faltó “autocrítica” el 21 de mayo. Pero a pesar de que el gobierno resalta los avances que ha habido en este primer año, también sabe y reconoce públicamente que aún queda mucho por hacer y el mismo Presidente lo dijo en su discurso. Por eso, entre otras cosas, en los próximos meses la prioridad será impulsar la agenda política, social y económica que permita avanzar hacia el desarrollo al que aspira la gran mayoría de los chilenos.

Sin embargo, para seguir avanzando en esos proyectos y en muchos otros esenciales, como es la aspiración de este gobierno, es necesaria la unidad, tal como lo destacó el Presidente ante el Congreso pleno. Para ello, necesitamos una oposición propositiva, que quiera avanzar en los proyectos que son necesarios para todos los chilenos. Este gobierno seguirá reforzando el espíritu que ha tenido hasta ahora de permanente diálogo y búsqueda de acuerdos con todos los sectores políticos.

Columna publicada en La Tercera

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