2011: otro salto en la construcción de oportunidades para todos
En las últimas décadas nuestro país experimentó progresos significativos, que son motivo de orgullo para todos. Instauró una economía de mercado abierta al mundo que hizo posibles largos períodos de crecimiento. Efectuó una exitosa transición a la democracia, acompañada de una destacable ampliación de las libertades civiles. Consiguió una importante reducción de la pobreza y aplicó políticas públicas exitosas en materias como infraestructura y previsión.
Sin embargo, esos avances se detuvieron gradualmente en la década pasada y se habló de “la siesta de Chile”. Por ello el desarrollo, que los Presidentes Frei Ruiz-Tagle y Lagos anunciaron para el Bicentenario, aún no ha llegado. El Gobierno de la Coalición por el Cambio se ha propuesto sentar las bases para arribar finalmente a él hacia el término de la década. Para ello mantendrá aquello que funciona bien, pero está efectuando, a la vez, una profunda reorientación en las políticas públicas que nos llevaron a perder el rumbo.
El Gobierno avanzará hacia la conformación de una sociedad de oportunidades para todos; de una sociedad del mérito; una que premie el esfuerzo y permita que los talentos de cada chileno y chilena puedan desarrollarse en beneficio de todos. Una sociedad donde todos tengan la posibilidad de caminar hacia la realización personal y la felicidad, fruto de su trabajo y capacidades, las elecciones que libremente efectúen en sus vidas y la ayuda del Estado cuando sea necesaria. No es algo que pueda conseguirse en cuatro años, pero sí podemos hacer en ese lapso reformas estructurales para que el país marche decididamente en esa dirección. Y eso es lo que seguiremos haciendo con fuerza este año.
En primer lugar, incentivaremos el crecimiento, la generación de empleo y la innovación, estancados en la década pasada, con medidas como la moderación del gasto fiscal para una menor inflación, la reducción de los trámites para constituir sociedades, la remoción de obstáculos innecesarios a la inversión en energía, la modernización del Estado y el crédito tributario para promover la investigación y el desarrollo en las empresas. Así, las oportunidades volverán a brotar con fuerza, como ya comenzó a ocurrir en 2010.
En segundo lugar, seguiremos adelante con las reformas que buscan asegurar a todos el acceso a una educación de calidad, ya sea en establecimientos públicos o privados, permitiendo que ella se convierta en la palanca de movilidad social que hasta ahora no ha sido y que posibilite una mejor distribución de las oportunidades. Aumentaremos aún más el monto de la subvención escolar para alumnos vulnerables, instalaremos más liceos de excelencia, mejoraremos la institucionalidad de la educación municipal y crearemos la Agencia de Calidad de la Educación, lo que se sumará a todo lo avanzado en la materia en el primer año de Gobierno.
En tercer lugar, implementaremos políticas para que nuestros compatriotas superen la pobreza, como el Ingreso Ético Familiar, que ayudará a los más necesitados al tiempo que les entregarán herramientas e incentivos para superar su situación y valerse por sí mismos. Se trata de políticas ajenas a todo asistencialismo paternalista que, en vez de generar dependencia, aspiran a conseguir la autonomía de sus beneficiarios, dándoles acceso a las oportunidades.
A ello se añaden iniciativas que contribuirán a conferir una protección efectiva contra el delito y la enfermedad. Ejemplo de lo primero es la restricción de la libertad provisional a reincidentes en delitos graves. Y de lo segundo la implementación de una segunda etapa del Bono AUGE, que permite a los pacientes atenderse en un hospital público o privado cuando no se le cumplan los plazos comprometidos, con lo que continuaremos reduciendo las enormes listas de espera con que nos encontramos al asumir el Gobierno. Así, se darán las seguridades necesarias para el surgimiento de las oportunidades y para animar a tomar los riegos que ellas importan.
Por último, muchas de estas políticas y otras de nuestro Programa están marcadas por un sello distintivo: la ampliación de la libertad de elección de las personas, pues con ello se respeta mejor su dignidad intrínseca, a la vez que se promueve la competencia y se fomenta la creatividad y el progreso. Esperamos que unos chilenos más libres, con mayores oportunidades al alcance de todos y con las seguridades necesarias para aprovecharlas, sean los arquitectos de una sociedad desarrollada basada en el mérito y el reconocimiento al esfuerzo.
Columna publicada en El Mercurio.

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